Huyes y te encuentras en cada verso
y cada poema se torna en condena
cuando buscas un verso en el reverso
de tu piel que al menos valga la pena.
Perdido, ya no sabes en qué creer,
vives por la noche y por la mañana
te conformas con ver la lluvia caer
en los garabatos de tu ventana.
Abres es libro que te introduce
en las mismas sombras con su dolor
y su inquietud y ya no te seduce
la cálida idea del mundo exterior.
Lees y descorchas un vino barato,
prendes el cigarro con la cerillas
y entonces decides pasar un buen rato
abandonado en tu oscura buhardilla
Pero ves tu ausencia en el negativo
de sueños que escarban la eternidad,
y desnudo, deshojas el motivo
que arroja tu alma a la fría oscuridad
Donde solo eres una vulnerable
presa entre las fauces de la conciencia.
Si, llora, llora y siéntete culpable
de alimentar la eterna competencia
Del que eres, del que fuiste y no serás.
La Inquietud de la Sangre te devora
porque sabes que no puedes dar más:
Desahucias cada noche hasta la aurora
Sombras de la conciencia más profunda
que atormentadas por voces que infligen
psicofonías de tu alma moribunda,
te condenan al templo del origen.
¡Oh! Deshecho del obstinado fracaso,
y entonces ves que aquella íntima oración
que atesoras en el fondo del vaso
apenas alivia la frustración
De no ser lo que podías haber sido
si la innata vocación de tu pluma
o el verso que surge en cada latido
no fuera más que un sueño que se esfuma
En el terrible esnobismo de Nombres
deshabitados que ultrajan su mente.
¡Ah! Qué vulgar síntoma de los hombres
que viven muertos inconscientemente.
Trémulo telón, función terminada,
no hay más noche tras el último trago
ni más versos tras la última calada,
ahora que el sueño vence en un amago
De paz al saciar tu necesidad
de escribir algo que valga la pena,
pero vendrá el día con su realidad
y el poema se tornará en tu condena,
Entonces cuando busques el problema
y te halles perdido en tu vocación,
te consolarás con que en cada poema
al menos desnudaste el corazón.
NOCHE POÉTICA
POESÍA
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.
R.S.V.
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domingo, 18 de mayo de 2014
domingo, 27 de abril de 2014
ESCRIBIR POR NO MORIR (II)
Se
derrumba el pétreo jardín del miedo
ante
mis pies. Huyo pero me enredo
en
los presagios y en las cicatrices
de
una inquietud huérfana de matices
que
apenas, se vale de abstractas voces,
flamígero
abismo que desconoces
y
que sin saber por qué te sostiene
te
mece o te hunde según le conviene.
Aquí
entre escombros no florece el verbo
que
me desate y tan solo soy un siervo
de
su silencio y su palabra muda.
Hoy
siquiera en la Poesía encuentro ayuda.
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rubén suárez valverde
domingo, 23 de marzo de 2014
ÁNIMO
ÁNIMO
No llores más ¡ay! mi pobre,
que verte llorar me mata.
Se torna la luna cobre
y tus lágrimas de plata.
que verte llorar me mata.
Se torna la luna cobre
y tus lágrimas de plata.
Que eres tú mi alma, un pedazo
del cielo donde me eleva
la ternura de tu abrazo.
La vida nos pone a prueba
del cielo donde me eleva
la ternura de tu abrazo.
La vida nos pone a prueba
Pero hemos de ser valientes,
despertar pisando fuerte,
luchar y luchar pacientes
y esperar la buena suerte.
despertar pisando fuerte,
luchar y luchar pacientes
y esperar la buena suerte.
¡Oh! Ven, duérmete en mi pecho
posando en mi tu belleza,
porque mañana, sospecho,
no habrá en la senda maleza
posando en mi tu belleza,
porque mañana, sospecho,
no habrá en la senda maleza
Que frene nuestro camino.
Despierta amor ¡oh! ¡despierta,
que la puerta del destino
y la esperanza está abierta!
Despierta amor ¡oh! ¡despierta,
que la puerta del destino
y la esperanza está abierta!
Ven, cógeme de la mano,
no temas, mi amor te guía.
Sí, partiremos temprano:
mañana será otro día.
no temas, mi amor te guía.
Sí, partiremos temprano:
mañana será otro día.
viernes, 21 de marzo de 2014
DELIRIOS DE UN AMOR TEMPESTUOSO
Aspiras mi desahucio sin venganza
al verme amenazado por mi sombra,
no disimules, soy yo quien te
nombra,
pero eres tú quien truca la
balanza.
Y si no acepté tu última llamada
fue por no declararte mi lamento,
por no fingir el entretenimiento
en el que huimos para no decir
nada.
Soy un hombre difícil fácil de
usar
que confunde literatura y vida,
tan idénticas en corta medida…
que me asusta amor, dejarte
escapar.
Si para que amanezca tu sonrisa
anochecer con otro hombre
debieras,
lo acepto, aun con la rabia de
las fieras
que olisquean impacientes la
premisa.
¡Ah! Desvarío amor, pues ya solo
muero
por esta Cosa innata que se
mueve:
¡Oh! La tierra huele a mojado y
no llueve.
Te odio tanto que a veces creo
que te quiero,
Mas solo eres mía cuando no te
tengo.
¿Por qué huyes de lo que pides?
¿Por miedo?
Yo jamás te señalé con el dedo
porque amor, cuando tú vienes yo vengo.
Escucha estos delirios
sempiternos,
este eco oriundo que se
contradice,
esta inquietud indómita que dice
que estamos condenados a
querernos.
Y así, sin más poesía que la de
odiarnos
se bendice al menos lo que
persigo,
porque no veo más remedio contigo
ni más dicha que la de
soportarnos.
Esto es entre tú y yo, es cosa de
dos,
pero temo cuando crees en el mito
de los muertos, me asustas y lo
admito,
pues sé que el agobio es el peor
adiós.
LA GÉLIDA DAMA DEL FUEGO (Mi bello oxímoron)
Amada por nadie y deseada por
todos,
ese es tu papel en la noche de
los beodos.
Pobres, no saben que en el fondo
del vaso
se encontraran derretido su
fracaso.
Serás la protagonista del Plató,
pero esta noche solo te tendré
yo.
Se ilumina tu cara por la
pantalla
que grita deseos impuros, pero
calla,
después me miras con una mueca
rara.
Temo las sombras pintadas en tu
cara
y sin querer me encuentro
agitando el vaso
para ver si el camarero me hace
caso
y me sirve por sexta vez…pero
nada,
está ausente, con la cara
iluminada.
Serás la protagonista del Plató,
¿Pero esta noche solo te tendré
yo?
Amas a nadie y no deseas a
ninguno,
a ese juego ( con tu permiso) yo
me uno.
Dejemos al presente las
instrucciones
pues ya sabemos nuestras
limitaciones.
Por hacer oídos sordos cuando te
llamo
uso tus intenciones como reclamo,
quizás no es necesario, pero me
obligas,
y ahora lo único que quiero es
que me sigas,
maldita Sílfide, a donde me
arrastraste.
Dime, infernal deseo ¿ Por qué me
hablaste
hace escasas noches de sus tus
sentimientos
si hoy tan solo son bacanales
lamentos?
Por hacer oídos sordos cuando te
llamo
uso tus intenciones como reclamo
y como hipnotizada tú sola llegas
sin hacer ruido a mí, olvidas y
te entregas
al deseo que ya es fingido en
cada noche.
¡Cómo duele el amanecer del
reproche!
¡Oh! Bella mujer, eterna
insatisfecha,
eres el dulce peligro que me
acecha
entre el glaciar de la memoria y
lo oscuro,
en donde santificas tu cuerpo
impuro
sometido en la luz a otra identidad.
¿ Por qué en público muestras esa
frialdad?
¿Solo para disfrazar tus
intenciones?
¿Serás tú la que creas nuestras
confusiones?
Por el día eres escurridiza,
fría,
por la noche dices que solo eres
mía.
Supongo que es verdad, y la
excitación
es una incomprensible
contradicción:
el deseo del cuerpo y la
inquietud del alma.
¡Si aun cuando estas ausente
quiebras mi calma!
¡Oh! Maldita encarnación de la
belleza,
nunca eres mía con absoluta
certeza,
¡Pero cómo te arrastras celosa al
centro
cada vez que otra mujer viene a
mi encuentro
para decir adiós susurrando ven!
Bendito el sermón de tu mirada,
amén…
si, amenazante se podría decir.
Mira, o me matas o me dejas
morir.
Burlé mis principios, pensé en el
suicidio
colectivo, me compadezco y me
envidio,
me doy asco y me admiro, lloro
cuando rio.
muero al estar lleno y sentirme
vacío.
Y todo por poder calmar mi
inquietud.
¿No sabes que mi reclamo es tu
actitud?
Pero hoy no tengas en cuenta mis
lamentos,
sigamos disimulando pensamientos.
Hágase tu voluntad y serás mía
impura beldad, pues sé que aunque
eres fría
como el hielo que se derrite en
mi vaso,
presintiendo y agonizando el
fracaso
que constantemente tu mirada
augura,
nos fundiremos bajo la noche
oscura
que dilata al instinto sin saber nada.
Deseada por todos y por nadie
amada.
Aunque seas la gélida dama del
fuego
por excelencia, ya no entiendo tu
juego.
No sé si estamos jugando, o estás
jugando
conmigo, pero aquí sigo, agitando
mi dulce derrota enviada por
todos.
Ese es mi papel en la noche de
los beodos,
pobres, míralos en sus penas
inmersos.
Si no me das amor, dame al menos
versos.
Ya están las caras oscuras,
apagadas,
ya nadie se hace cargo de sus
miradas.
Me limito a llamar al camarero
que aunque creo que se imagina lo
que quiero,
le advierto “ponme otra copa, por
favor,
esta si puedes, con doble de
licor”.
Eres la protagonista del Plató,
pero esta noche solo te tendré
yo.
viernes, 7 de marzo de 2014
viernes, 28 de febrero de 2014
Sed
Oscila lo inasible
entre la lengua de mis dedos
huérfanos por la hambruna
que me devora.
Sucede que la saliva estalla
en la albura que surcan mis miedos
y celebro el abismo
o la sed de una alígera condena
nunca saciada.
En el fondo del búcaro
se posan las espinas
entumecidas por la luz.
En el fondo sé que esto es el fondo,
como lo sabe un pájaro
cuaya jaula
permanece abierta
y no escapa.
Como una palabra
de garabatos vestida
que se enreda en mi cuello
y me ahorca
antes de desnudarla
enjaulada en el silencio.
entre la lengua de mis dedos
huérfanos por la hambruna
que me devora.
Sucede que la saliva estalla
en la albura que surcan mis miedos
y celebro el abismo
o la sed de una alígera condena
nunca saciada.
En el fondo del búcaro
se posan las espinas
entumecidas por la luz.
En el fondo sé que esto es el fondo,
como lo sabe un pájaro
cuaya jaula
permanece abierta
y no escapa.
Como una palabra
de garabatos vestida
que se enreda en mi cuello
y me ahorca
antes de desnudarla
enjaulada en el silencio.
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