NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



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miércoles, 28 de agosto de 2019

La ranchera del borracho (adolorido)

Espero el día de mi muerte
que morir es igual que verte
si alcanzarte a besar.
Volverás flaquita linda,
pues no hay mujer que prescinda
de un macho que sabe amar.
Y dices que no me quieres,
que trasnocho con mujeres
y ando borracho en el bar.
Pues desprecias mis halagos.
son mi cura unos tragos
para poderte olvidar.
Y no hay bastantes tequilas
para olvidar tus pupilas
en este solitario bar.
Pero yo sé que me quieres
aunque orgullosa me hieres
solo por verme rogar.
Y aunque tu orgullo no quiera,
sé que el día que yo me muera,
¡Ay! me vendrás a llorar,
Y espero el día de mi muerte,
si por morir vuelvo a verte,
¡ay! moriría sin pesar.
Rubén Suárez Valverde

jueves, 27 de diciembre de 2018

EL DELIRIO DEL SILENCIO


Derrotado una vez más
en esta ausencia que me dejas,
porque me buscas y te alejas,
porque te busco y te vas.
Y acabo hundido entre los pliegues
de ruinas que quedan remotas,
las reliquias de mis derrotas
que profano hoy porque te entregues.
Pero me alcanza la locura
y el delirio que me envuelve hoy,
silencia todo lo que soy
y me habita en la noche oscura.
Porque tú que me has dado voz,
tú, gurú incorpóreo de mi alma,
te refugias ahora en la calma
y en este silencio feroz.
Porque me buscas y te vas,
porque me buscas y te alejas,
y en esta ausencia que me dejas
me sigo buscando y no estás.
Porque te busco y no estoy,
porque te busco y no estás,
derrotado una vez más
mientras me buscas y no soy.

domingo, 14 de octubre de 2018

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO
Niña: Abuelito ¿Fuiste niño?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
querida, yo también fuí
un niño fuerte y lozano.
Niña: ¿Y también tenías amigos?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
jugábamos siempre aquí
entre la hierba y el barro.
Niña: ¿Y dónde están abuelito?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
hubo una terrible guerra
y al monte se los llevaron.
Niña: Abuelo ¿fuiste a la guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
nos arrastraron al frente
tanto a hombres como a muchachos.
Niña: Abuelo ¿por qué hubo guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se armó la bajeza humana
y se formaron dos bandos.
Niña: ¿Y entonces no existía el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la gente también se amaba,
el amor siempre ha triunfado.
Niña: ¿Y encontraste el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
me enamoré de la abuela
y aunque ya no está aún la amo.
Niña: ¿Cómo conociste a la abuela?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la vi por primera vez,
coincidimos vendimiando.
Niña: ¿Y dónde está la abuelita?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
cayó malita y se fue
al cielo para cuidarnos.
Niña: ¿Y va a volver algún día?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la abuelita prometió
que nos estaría esperando.
Niña: ¿Abuelito por qué lloras?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
se me perdió la sonrisa,
ya solo me queda el llanto.
Niña: ¿Dónde dejaste la risa?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se la entregué a la abuela,
ella me la está guardando.
Niña: ¡Pues yo te daré mi risa!
Abuelo: Cuando todo esto era campo
la abuela dijo lo mismo.
Niña: ¡Estás riendo! ¡La he encontrado!
© Rubén Suárez Valverde

domingo, 4 de marzo de 2018

Espectro

No lo veo, pero lo siento.
sé de cierto que está aquí
pues merodea tras de mí
siempre que escribir intento.
Sin cuerpo ni identidad
entre las sombras inmerso,
dicta su voz cada verso
y escribo su voluntad,
pues a su rigor me entrego.
Y desde la oscuridad
requiere mi soledad
para su macabro juego.
Siento sobre mi sus ojos
y toda esperanza expira
en la magnitud de su ira.
Son temibles sus enojos.
En laberínticos noches
abandona la conciencia
y crea con cierta violencia
torbellinos de reproches.
Y me persigue su sombra
donde haya oscuridad
y oigo como en soledad
su voz infernal me nombra.
Su presencia es la locura,
no existe si está, la calma,
retuerce impávido el alma
sus garras con desmesura.
Mi dolor le regocija
en su macabro empeño
pues incluso cuando sueño
siento su mirada fija.

lunes, 22 de enero de 2018

BLOQUEO (sonetillo)

BLOQUEO (sonetillo)
No sé que es lo que me pasa
pero no puedo escribir,
y tanto quiero decir
que el no decirlo me abrasa.

La inspiración se retrasa,
sabe ella cuando venir.
Lo intento... por insistir,
y todo intento fracasa

y acaba en la papelera.
hoy mi pluma está vacía,
lo sabe y se desespera

impaciente en la agonía.
Es inútil, no hay manera,
mañana será otro día.
© Rubén Suárez Valverde
Derechos reservados.

sábado, 27 de mayo de 2017

LA DECISIÓN


Florece la oportunidad
En el jardín de mi tristeza
Y es mi castigo la certeza
De abandonar mi libertad.
Me acechan los remordimientos
En el ímpetu de su asedio
Por tener al fin el remedio
Para escapar de mis tormentos...
Tropiezo con la misma piedra...
El delirio me hace pequeño,
Y los remordimientos en su empeño
Me cubren de venenosa hiedra.
De las espinas temeroso
Pero sediento de ilusión,
Me equivoque en la decisión...
No es fácil cuando estas nervioso.
Me flagelo,me culpo y me odio
Por cada una de mis derrotas,
Pues si hubiera un ranking de idiotas
Sin duda yo ocuparía el podio.
Y me repito: "tonto ¡tonto!"
Pero la posibilidad
De que haya otra oportunidad
Me consuela y será... ¡ muy pronto!

domingo, 13 de noviembre de 2016

EL CRIMEN (El Heautontimorumenos)

Ayer a media noche maté a un hombre.
Profanó mi oscuridad abisal
despellejando el reflejo carnal
que da sombra y apariencia a mi nombre.
El cual susurraba una y otra vez
con acento que arañaba lo irónico,
mi nombre fluía como un insulto armónico,
como eco destilado en la embriaguez
del miedo. Pero de un valor afónico
que no sé de donde surgió me armé,
y entonces, sin hablar pregunté:
-¿Quién eres?
Silencio.
-Responde- dije- prístina presencia,
espectro latente de la conciencia,
¿profanas mi oscuridad y ahora callas?
¡Dime tu nombre si tienes agallas,
no dejes a medias tu atrevimiento.
Acaba de una vez con mi tormento!
¿Quién eres?
-Tú.
-¿Quién se atreve a burlar de tal manera
la tempestad en mi alma desatada
que bien parece una brisa otoñal
de mueca y de sonrisa disfrazada,
allí, fuera del sudario carnal
que la mantiene triste y prisionera?
-Tú.
Me volví dando la espalda a mis ojos
impulsado por un pánico atroz,
para seguir la estela de su voz
que palpitaba tras unos matojos
devanados con visible maldad,
entre remordimientos tenebrosos.
¡Vestigios malditos de la experiencia
que se agitaban cual monstruos viscosos
en lo más profundo de la conciencia!
Hecatónquiros eran su follaje
y errantes de la Estigia más profunda
sus frutos. Entonces reuní el coraje
de mi alma desnutrida y moribunda,
reavivando su lúgubre fulgor
que iluminaba un místico camino
roído por reproches hasta el espino.
Por reproches que manaban dolor,
por reproches que amputaron mis alas,
por reproches que como réprobas calas
de lágrimas en las que el corazón
se ahoga en su propia desesperación
y en el insomnio de las largas noches,
encharcan las orillas del presente
nutriendo las miserias de la mente.
Reproches, reproches ¡siempre reproches!
Son grilletes de recuerdos hirientes
que condicionan nuestra libertad.
Son esas psicofonías estridentes
que ensordecen nuestra felicidad.
Son racimos de dudas incoherentes
que ceban nuestra viscosa ansiedad.
Y así, encadenado, sordo y cebado,
sorteando cada óbice presentado,
me posé ante la guarida infernal
que violentamente se retorcía,
como si le escociera el propio mal
que tan misteriosamente escondía
con la intención de sellar un final.
Ya fuera con su sangre o con la mía.
Pues poco me importaba, la verdad,
todo en la siniestra nocturnidad.
Y tras esta sangrienta conjetura,
dejando a lo celeste nuestra suerte
y por supuesto, sin temer la muerte,
le hablé con interrogante textura,
para así, engalanar su alma de insulto
y hacer que saliera aquel ser oculto
tras los frutos del palpitante espino,
preñados de ironía como el destino.
-Dime, ¿dónde está ahora la valentía
que minuciosamente te ha traído aquí,
armado de inoportuna osadía
que ejecutas y escondes ante mí?
Entonces aumentaron las convulsiones
en el espino fulgente y maldito
entre pestilentes respiraciones
que arrancaron en mí un terrible grito.
Son inefables aquellas visiones
luciferinas que exhalaba el rito.
Se me encogió el corazón cuando vi
salir entre aquel pestilente miasma
un reflejo translúcido de mi,
la encarnación de mi propio fantasma,
que ahora, dejando atrás su cobardía,
clavó su inquietante e infernal mirada
de color rojizo sobre la mía,
que no pudo sino desorbitada
enfrentarse a los destellos del mal
de incandescente y primario color
manifestados en el ser fantasmal.
Es este sin duda el mayor temor
que pueda sentir jamás un mortal,
enfrentarse desnudo a su interior
siendo uno mismo la herida y el puñal.
Pero no había menguado aún mi valor
ni la intención de sellar un final,
aunque oscilase entre el propio suicidio
y el más intrépido y complejo homicidio,
pues ambos traerían la tranquilidad
que aún sigo implorando en mi soledad.
No aparté de sus pupilas macabras
mi mirada ni tan solo un segundo,
cuando desenfundé nuevas palabras
que brotaron de un impulso profundo:
-¿A quién se debe furia impertinente,
inquietud de mi sangre solitaria,
la amenaza que mantienes latente
en tus respuestas de burla nefaria?
¿Acaso eres la sombra de un gualicho
que tiene como siniestro capricho
devorar mi insufrible levedad?
¿O eres el fruto de la voluptuosidad
de aquel Súcubo que por excelencia
fue fecundado por el Ángel caído?
Dime, ¿ a quién se debe tu presencia?
¿Quién es el Ser infernal que te ha traído
para hacer más amarga mi existencia?
¿Quién profanador, fue el Ser vengativo
que te engendró en mis ruinas a conciencia
sin aparente ni justo motivo?
-Tú.
-¿Qué maleficio es el que se me impone,
qué condena o castigo se supone
monosílaba burla, que merezco,
si ya no sé a qué deidad pertenezco?
Y si los renglones de la experiencia
se escriben en la frente con paciencia
degenerativa. Tinta que se adquiere
a marcha forzada según se muere.
Si todo se aprende tarde en la vida
siendo esto ya una verdad digerida
¿Crees que de verdad castigo merezco?
Si es así, ejecuta tu maleficio,
acaba de una vez con mi suplicio,
porque ya de esperanza no padezco
desde que vencí al motín de los sueños
muertos con sus desengaños y empeños.
Ancló con espectral levitación
en los océanos que esconde mi sombra.
Sentí su estentórea respiración
y todavía siento cómo me nombra.
-¡Oh, delirio! ¡Oh, verídica invención!
Fauna del bosque de la identidad,
tú ridiculizas la soledad.
A ti, ilícita reverberación,
solo te tengo a ti, en nada más creo,
porque tú eres yo y de mi has venido.
Pero hoy te acepto, te rezo y te olvido.
Y fundiéndose en lágrimas del Leteo,
terminó la noche y sus pesadillas.
Soñaré si las voces no me infligen.
Deshojaré para caer de rodillas
mi sombra volviendo al punto de origen.

martes, 1 de noviembre de 2016

EL ZAHORÍ



Tú que siempre saciaste
El impulso de la sed
¿Que haces ahora
Bebiéndote el llanto?
Tú que bebiste
De abundantes pozos
¿Que haces ahora
Bebiéndote el llanto?
Tú que te bañabas
En profundas aguas
¿Que haces ahora
Bebiéndote el llanto?
Ahora que ha bajado
La caprichosa marea
Que mecía tus sueños
Te desvela la sed.

domingo, 2 de octubre de 2016

AMANECER

Despierta el sol
Entre las pestañas
De sus secretos.

Sorteo la ropa tirada
Para ir al baño,
Me lavo la cara
Pero no se aclaran
Las dudas.

El espejo de nuestro destino
Sigue empañado,
Apenas logro distinguirme.
No sé quien soy,
Ni qué somos,
Pero recuerdo qué fuimos
Y quien me hiciste ser.

Recuerdo nuestros paseos por Toledo
Robándonos besos
Entre las sombras,
Como dos amantes fugitivos
Que huyen del amor
Pero que dejan demasiados
Recuerdos tras de si
Y acaban siendo alcanzados
Y encadenados en la prisión del deseo.

Y recuerdo domingos grises
Sin coger el teléfono,
Pensando en que si lo de ayer
Estuvo bien o estuvo mal,
Qué importa, lo que importa
Es que estuvo, y que está,
O quizá lo importante
Es que estamos,
O que no estamos
O yo que sé…
Porque nos empeñamos
En morder el polvo
Para echar los mejores,
En rompernos el alma
En mil pedazos
Para decir un te quiero,
Un te quiero, joder,
Un te quiero
Que quizá ya no valga la pena
Pero al menos es sincero.

Huele a café, te has levantado,
Llevas mi camiseta,
Eso significa que hoy te quedas,
Significa que hoy somos
Lo que mañana no seremos
Pero mientras seamos lo que ayer fuimos
No tengo más remedio,
Ni más dicha que amarte.

© Rubén Suárez Valverde

sábado, 6 de agosto de 2016

VÉRTIGO


Soy yo cuando soy distinto.
Ya apenas hablo conmigo
ni me encuentro de repente
pero otro adiós ya no duele,
quizá nunca haya dolido.
Ya no lloro lo que escribo
cuando la noche me vence.
El llanto y el poema perecen
quizá en el mismo latido
como el sexo y el instinto
de querernos para siempre.
Voy sin rumbo últimamente,
no encontré mejor camino
para caminar conmigo,
para encontrarme de frente
y al mismo tiempo perderme
quizá en el mismo latido,
en el caos de los sentidos
en donde nacen y mueren
los versos que me mantienen
en vida pero no vivo
en el altar del delirio,
donde la noche me vence
y el rostro se desprende
en las ruinas del olvido,
y en la gravedad del rito
mis propias sombras me ofenden
como el reflejo que prende
cuando todo da lo mismo
una vez que estás vencido.
Bajo un manto de estrellas.

miércoles, 3 de agosto de 2016

ESQUIRLAS DE LA INSPIRACÓN

La insinuación ofrece lo que la evidencia limita.
                              
He aprendido que la Poesía es más necesidad que obligación, pero aún no sé si la de callar o hacer al hablar al ser interior.
                              
La masturbación es un delirio romántico.
             …
La verdadera Poesía no requiere signos.
                              
La vida es el goteo de la muerte.
                              
Confunden el amor con la caballerosidad: es tan rara la caballerosidad en estos días, que cuando aprecian indicios de ella se asustan.
                    
A veces mis ojos dicen lo que no dicen mis versos.
                              
Mira todo como si fuera la primera vez y encontrarás el verdadero valor.
                               
Si quieres creer en algo no lo estudies en exceso.
                              

El silencio es perfección de la palabra.

Los pequeños detalles ocasionan las grandes dudas.
                             
El motivo no es la solución, pero es el comienzo de ella.
                            
Quizá lo que buscan las mujeres es sentirse seguras en la inseguridad de tenernos.
                            
A veces hay que perder a alguien para encontrarse a si mismo.
                            
Tus hechos demuestran lo que eres, y la forma de hacerlos te define.
                           
Si actúas sin comprender, tan solo gesticulas.
                   
Y así vivo, de espaldas a mis ojos.
                   
Esnobismo literario: La gente no lee, y la que lee, lee lo que lee la gente.
                              
La naturaleza de la poesía es el sentimiento, su flora, las visiones de la memoria y su fauna se podría decir que son las voces que limitan lo consciente de los inconsciente.
                   
Desconfía de quien presume ser humilde, el humilde no presume.

domingo, 8 de mayo de 2016

MATRIMONIO

Todo empezó con una mirada,
Con una palabra o quizá un gesto.
Pero hoy no celebramos solo esto
En esta magnífica velada.

El matrimonio no es solo una alianza,
Un novio apuesto ni una novia guapa,
El matrimonio es una nueva etapa
Que arroja a vuestras vidas esperanza,

Un sentimiento que ofrecéis a Dios,
La luz que ilumina un nuevo camino,
El camino que une vuestro destino
Y el destino es el amor de los dos.

El matrimonio ha de ser ese bastón
Cuando también la vida o ponga a prueba
Porque entonces el amor que os eleva
Será el apoyo de vuestra relación,

Para que vuestros sentimientos no cesen
En la dicha como en la adversidad.
Os deseo toda la felicidad
Pero ahora… ¡que se besen, que se besen!


miércoles, 26 de agosto de 2015

Suspiros de ausencia

Siento la necesidad
de balanceame en tu pecho,
de extinguirme en tu humedad
y subestimar el trecho

que esta noche nos separa.
Quiero enredarme en tu pelo
y bsar tu linda cara
para saciar el anhelo

Que nos desnudara el alma
en un profundo suspiro,
y encontrar al fin la calma
mientras desnudo te miro.

Acariciarte de nuevo
sintiéndote enamorada
cuando enamorado me elevo
en la luz de tu mirada.

sábado, 15 de agosto de 2015

Oración a Nuestra Señora Virgen de la Soledad (Patrona de Fuensalida)

Ven, ampáranos tú, ¡oh! madre del cielo,
guárdanos bajo ese manto de luto
 y haznos dignos de tu sagrado fruto
porque sacias la sed de nuestro anhelo

y eres causa de nuestra devoción.
Recíbenos con divina ternura
pues coronas el dolor, virgen pura,
 en el dulce seno de tu corazón

y alumbra a Fuensalida con la luz
que irradia Madre, tu inmensa piedad.
Guíanos ¡oh! Virgen de la soledad
por el camino que erigió la cruz

 De tu hijo hacia nuestra salvación.
Escucha patrona, bella alcaldesa,
como Fuensalida confiesa
 en una sola voz su devoción.

A ti elevamos Madre Celestial
de perlado llanto nuestra oración:
no nos dejes caer en la tentación
y protege así a tus hijos del mal

para hacernos propicios del bien
y seguir los pasos de tu doctrina.
 Bendita  tu gloria Madre divina

y bendita sea tu pureza. Amén

jueves, 19 de marzo de 2015

Rebosa el cenicero
víctima de mis versos.
Apuro el último trago 
por los que dejamos atrás
y nos esperan.
Tenemos el consuelo de que mentirnos
es fácil, y no es bastante,
ofrecemos la otra mejilla a la verdad
y nos descubrimos en el espanto
profundo de no ser.
Cuánto le debemos al miedo.
¿ Por qué cuestionar entonces,
una vida más vida que nos reclama?