NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



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miércoles, 19 de enero de 2022

NOCTURNO


Contemplo el silencio de la noche,
lo interrumpen lejanos aullidos
y el aislado sonido de un coche.
Puedo escuchar mis latidos
 
Y sentir como mi aliento se funde
con el eco sordo de mis huellas.
Escucho un avión que se confunde
con el tenue palpitar de las estrellas…
 
Silencio. Regresa mudo el nombre
que sin voz me dicta lo que escribo,
pues despierta cuando el hombre duerme
y cuando el hombre duerme yo vivo.

miércoles, 28 de agosto de 2019

La ranchera del borracho (adolorido)

Espero el día de mi muerte
que morir es igual que verte
si alcanzarte a besar.
Volverás flaquita linda,
pues no hay mujer que prescinda
de un macho que sabe amar.
Y dices que no me quieres,
que trasnocho con mujeres
y ando borracho en el bar.
Pues desprecias mis halagos.
son mi cura unos tragos
para poderte olvidar.
Y no hay bastantes tequilas
para olvidar tus pupilas
en este solitario bar.
Pero yo sé que me quieres
aunque orgullosa me hieres
solo por verme rogar.
Y aunque tu orgullo no quiera,
sé que el día que yo me muera,
¡Ay! me vendrás a llorar,
Y espero el día de mi muerte,
si por morir vuelvo a verte,
¡ay! moriría sin pesar.
Rubén Suárez Valverde

jueves, 27 de diciembre de 2018

EL DELIRIO DEL SILENCIO


Derrotado una vez más
en esta ausencia que me dejas,
porque me buscas y te alejas,
porque te busco y te vas.
Y acabo hundido entre los pliegues
de ruinas que quedan remotas,
las reliquias de mis derrotas
que profano hoy porque te entregues.
Pero me alcanza la locura
y el delirio que me envuelve hoy,
silencia todo lo que soy
y me habita en la noche oscura.
Porque tú que me has dado voz,
tú, gurú incorpóreo de mi alma,
te refugias ahora en la calma
y en este silencio feroz.
Porque me buscas y te vas,
porque me buscas y te alejas,
y en esta ausencia que me dejas
me sigo buscando y no estás.
Porque te busco y no estoy,
porque te busco y no estás,
derrotado una vez más
mientras me buscas y no soy.

domingo, 11 de noviembre de 2018

DUELE

                     DUELE
Duele pensar que ya no queda nada,
después de tanto amor, de tanto amor..
nada, sino el peso de mi dolor
y el llanto de esta noche desolada.
Duele pensar, suele tanto pensar
que tras nuestro amor seamos dos extraños,
que no te olvido a pesar de los años,
y que aún sueño con volverte a besar.
Y duele, duele tanto el corazón,
duele, duele tanto que no lo aguanto,
duele esta soledad, duele este llanto,
duele la vida y la desolación.
Y duele asimilar este dolor,
duele saber que no regresarás,
que tras tu adiós no queda nada más
después de tanto amor, de tanto amor...
© Rubén Suárez Valverde

domingo, 14 de octubre de 2018

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO
Niña: Abuelito ¿Fuiste niño?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
querida, yo también fuí
un niño fuerte y lozano.
Niña: ¿Y también tenías amigos?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
jugábamos siempre aquí
entre la hierba y el barro.
Niña: ¿Y dónde están abuelito?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
hubo una terrible guerra
y al monte se los llevaron.
Niña: Abuelo ¿fuiste a la guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
nos arrastraron al frente
tanto a hombres como a muchachos.
Niña: Abuelo ¿por qué hubo guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se armó la bajeza humana
y se formaron dos bandos.
Niña: ¿Y entonces no existía el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la gente también se amaba,
el amor siempre ha triunfado.
Niña: ¿Y encontraste el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
me enamoré de la abuela
y aunque ya no está aún la amo.
Niña: ¿Cómo conociste a la abuela?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la vi por primera vez,
coincidimos vendimiando.
Niña: ¿Y dónde está la abuelita?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
cayó malita y se fue
al cielo para cuidarnos.
Niña: ¿Y va a volver algún día?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la abuelita prometió
que nos estaría esperando.
Niña: ¿Abuelito por qué lloras?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
se me perdió la sonrisa,
ya solo me queda el llanto.
Niña: ¿Dónde dejaste la risa?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se la entregué a la abuela,
ella me la está guardando.
Niña: ¡Pues yo te daré mi risa!
Abuelo: Cuando todo esto era campo
la abuela dijo lo mismo.
Niña: ¡Estás riendo! ¡La he encontrado!
© Rubén Suárez Valverde

martes, 9 de octubre de 2018

LA ABSOLUCIÓN DE LA MUERTE

LA ABSOLUCIÓN DE LA MUERTE
( Están Tía Vinagre y Teodora)
Tía Vinagre: ¡Teodora! ¿A dónde vas?
Teodora: Pues mira, a mi casa, que vengo de la peluquería que voy de boda.
Tía Vinagre: ¿Y quién se casa?
Teodora: El hijo de la María del Carmen, el poeta.
Tía Vinagre: ¡Ah! ¿Sí? ¿con quién se casa?
Teodora: Con la hija de la Sagrario.
Tía Vinagre: Sí, Sí, me lo dijeron, es verdad, no me acordaba, tiene una la cabeza…
Tía Vinagre: ¿Y a que peluquería vas? te han dejado muy bien. ¿Cuánto te cobran a ti? A mí por el tinte y…
(Sale Fausta)
Fausta: ¡Vamos pareja!
Tía Vinagre: ¿A dónde vas Fausta?
Fausta: A por el pan, que vengo de enca la Mojigata, y menudo susto tiene la mujer, que le han robado esta noche, y tiene un disgusto, mira se me pone la piel de gallina.
Teodora: ¿Y que le han robado?
Fausta: Pues no sé, solo me ha dicho que tenía mucho y que ahora tiene menos.
Tía Vinagre: ¿Y se sabe quién ha sido?
Fausta: Pues quien va a ser, el de siempre.
Teodora: A ver, si es que es normal, si le cogen y le sueltan a los cuatro días, y claro, la cabra tira al monte y vuelve a robar.
Tía Vinagre: Le tenían que dejar enca preso toda su vida y que se pudra en la cárcel el sinvergüenza, ya verás como no robaba más. Qué lástima su madre, toda la vida fregando escaleras para criarle y se lo paga así el canalla.
Fausta: Pues por lo visto, al huir se cayó por el balcón…
Teodora: Pues anda, a ver si un día se mata el canalla, pero vamos que bicho malo nunca muere, siempre se van los mejores, y luego esta gentuza hace lo que quiere.
Fausta: Pues, por lo visto quedó muy grave…
Tía Vinagre: Así escarmienta.
Fausta: Y tanto, como que ya no va a robar más, porque al final se murió.
Teodora: ¡No me digas!
Fausta: Sí, sí, murió en la ambulancia, no pudieron llegar al hospital, porque no encontraban las llaves de la ambulancia, y claro, luego vieron que dentro de su gravedad las había robado también, y para cuando las vieron ya estaba muerto.
Tía Vinagre: Y su madre, que soponcio tendrá la mujer, su único hijo, se quedó viuda y ahora se le muere el hijo.
Teodora: Pobrecillo, vaya final ha tenido…
Tía Vinagre: Siempre se van los mejores…
Fausta: Qué buen ladrón era.
Teodora: La verdad es que sí, hasta el último suspiro robando, eso no lo hace cualquiera.
Tía Vinagre: Con el buen ladrón que teníamos y no sabíamos apreciarlo.
Fausta: Pero si es que la culpa es de la gente, que ponen rejas, y pinchos en las verjas, y claro se lo ponen muy difícil, bastante que el muchacho quiso salir por el balcón por no poder salir por la puerta como todo el mundo. Mira, vengo de la casa de la Mojigata, y menudo pinchos tiene, vamos que te digo yo que están puestos a propósito para que no la robaran.
Teodora: ¿Y qué ha pasado con todo lo que ha robado?
Fausta: Aquí lo ha dejado todo, no se ha llevado nada.
Tía Vinagre: Y encima humilde el muchacho, luego iban hablando todo lo que querían de él, y mira que buen gesto ha tenido, no se ha llevado nada, ha dejado todo aquí, te digo yo que otro ladrón se lo hubiera llevado, pero él no, él ha dejado todo lo que ha robado aquí, no hay derecho, siempre se van los mejores. Es que piénsalo, logra entrar con tantos pinchos y tantas rejas como dices que ha puesto la mojigata, va a robar, y luego lo deja aquí, no se ha llevado nada allá a donde haya ido.
Teodora: Vamos, que se ha ido con las manos vacías, para que luego digan de que se llevaba cosas, vamos que se ha ido del mundo con lo que vino.
Tía Vinagre: A mí me entró a robar hace un año o un año y medio, y fíjate el detalle que tuvo, entró sin hacer ni un solo ruido, claro estábamos durmiendo y no nos quiso despertar, mi marido madruga mucho, y tuvo esa consideración. Si es otro, te digo yo que hace sonar la alarma o me roba el sillón, o el marido, tu imagínate que me roba al marido, no lo quiero ni pensar, vaya desgracia, a ver qué hago yo, a ver dónde le busco, porque claro si te quitan el marido no le encuentras así como así, o coges otro o no le vuelves a ver, pero él no, él no me robó el marido, cuando me levanté estaba todo desordenado, porque eso hay que reconocerlo, no era muy ordenado, pero bueno, me levanté y mi marido estaba ahí en la cama, no se lo había llevado. Qué buen ladrón teníamos y no supimos apreciarlo.
Fausta: Menos mal, a mí me robó también, pero no me robó el marido, eso lo puedo decir a los cuatro vientos, vamos que si me roba el marido vaya faena. Yo no tengo alarma, pero tengo un perro, y fijaros qué detalle tuvo que le dio de comer, pobrecillo, que buena manos tenía con los animales, mi perro por ejemplo, tiene la costumbre de ladrar a los extraños, y vamos, que como un extraño quiera entrar o algo, incluso le mordería, pero a él no, no le mordió, y mira como quería al animalito que le echó de comer, fue él quien tuvo el gesto de darle de comer la última vez. Qué buen ladrón teníamos y no supimos apreciarlo.
Teodora: A mí también me robó, hace unos meses, pero yo no se lo puse tan difícil como vosotras al pobre, yo no tengo alarma ni un perro guardián que ladre a los extraños, pero claro, eso sí, yo no tengo marido, a mí el marido me lo robó la vida que es otra que tal baila. Él lo único que se llevó fue trastos, y mira que se llevó todos y me dejó la casa limpia, vamos, que conmigo tuvo el gesto de no dejar ni un trasto y mira que yo tengo trastos, pues tuvo el gesto de dejarme la casa limpia, fíjate que por llevarse, se llevó hasta la televisión que no hacen más que echar tonterías. Qué buen ladrón teníamos y no supimos apreciarlo.
(Sale Casilda)
Tía Vinagre: ¡Casilda! ¿A dónde vas?
Casilda: A mi casa, que vengo de la churrería y no puedo ni andar, me está matando el juanete.
Fausta: No hay derecho, vaya final.
Casilda: ¿Qué pasa? ¿De quién habláis?
Teodora: Del ladrón.
Casilda: Qué ha hecho ese canalla ahora.
Tía vinagre: No hables así mujer, que se ha matado, se ha caído desde el balcón cuando salía de la casa de la Mojigata.
Casilda: ¡Ay, ay,ay,ay! pobre muchacho, qué desgracia. A mí me robó a finales del año pasado, y fíjate que detalle tuvo la criatura, siendo un ladrón de jueves por aquella época, porque claro, quería salir de fiesta con los amigos, cosa muy normal para su edad, y la criatura pues no podía, porque claro, con una madre que a lo único que ha aspirado en la vida es a fregar escaleras mañana y tarde, pues claro, no da para mucho, pues bueno, a mí me robó un miércoles, y oye, agradecida estoy, porque claro, se conoce que la criatura sabía que yo era celadora de Santa Lucía y estábamos mi marido y yo en misa, y en el refresco, y oye que bien lo hizo porque cuando llegamos ya nos había robado, fíjate que susto si nos roba estando nosotros. Pero insisto qué tuvo un detalle la criatura. Pero si es que no puede ser, si es que con el sueldo de una madre que a lo único que aspira es a fregar escaleras pues no puede ser, y a la criatura que no le gustaba trabajar, pues que iba a hacer. Qué buen ladrón teníamos y no supimos apreciarlo.
Teodora: Bueno, pues yo me voy que voy de boda.
Casilda: ¿Del hijo de la María del Carmen, verdad?
Teodora: Sí. Luego me pasaré por el tanatorio.
Tía Vinagre: Yo también, pero yo no quiero verle, prefiero recordarle cuando estaba vivo.
Fausta: Yo iré esta noche.
Casilda: Allí nos vemos.
Teodora: Bueno, me voy.
Tía Vinagre: Con Dios. Muy guapa te han dejado Teodora.
Teodora: Si la que vale, vale.
Fausta: Di que sí.
(Se va Teodora)
Tía Vinagre: Yo no sé cómo se ha dejado que la pongan esos pelos, parece una ardilla.
Fausta: A su edad, y ese peinado, no la pega nada.
Casilda: Por no hablar del tinte…
Fausta: Me voy que dan las nueve ya.
Casilda: Yo también me voy que el juanete me está matando.
Tía Vinagre: Ale, con Dios.
(Se van Tía Vinagre, Fausta y Casilda. Sale el Ladrón)
Ladrón: Caprichosas son las lenguas
que glorifican al muerto,
pues siendo ladrón en vida
ahora me elevan al cielo.
La absolución de la muerte
condena al vivo y no al muerto,
en vida podrás ser malo
que tras morir serás bueno.
© Rubén Suárez Valverde

lunes, 10 de septiembre de 2018

QUIERO OFRECERTE MI VIDA

QUIERO OFRECERTE MI VIDA
Cabe el más inmenso amor
En apenas unos versos,
O en el olor de una carta
Y sin embargo mi pecho
Rebosa de tanto amor,
Pues es tanto lo que siento
Que lo demás ya no importa
Y el mundo se hace pequeño
Y al mismo tiempo tan grande,
Que acurrucado en tu pecho
Sería grande la distancia
Y a tu lado estaría lejos,
Pues quiero hundirme en tu piel
Para latir en tu centro
Porque desde que te vi
Vivo en un eterno sueño.
Quien diría que aquella noche
De mayo, sería el comienzo
Y que unos años después
Nos daríamos el – Si quiero-
Me acuerdo de aquella noche,
De tu voz entre el silencio,
De tu mirada algo tímida
Y de nuestro primer beso.
Allí estábamos tú y yo
Bajo el estrellado cielo,
Diciendo con la mirada
Lo que brotaba del pecho
Y juro que eres un ángel
Que se ha escapado del cielo,
Que eres la mujer más bella
Que existe en el universo,
Que tus ojos son mi luz
Y que en el mundo no encuentro
Un tesoro más valioso
Que el que guardas en tu pecho,
Que te amaré con la vida,
Con mi sangre, con mi aliento,
Con mi fuerza cada día
Hasta que me lleve el cielo,
E incluso allí te amaré
Porque este amor es eterno,
Y porque una vida es poco
Para el amor que te debo.
Que estoy en deuda con mi suerte
Por anidar en tu pecho,
Si bien sabe Dios que te amo
Yo sé que no te merezco.
Dulce pastora de estrellas,
Sueño de mi sueños,
Chica de los girasoles
Y princesa de mi cuento:
No tiene el amor barreras
Cuando el amor es sincero,
Vencimos a la distancia
Siempre con ganas de vernos,
Noches ante la pantalla
Anhelando tu regreso,
Cuando se ama de verdad
No hay kilómetros por medio.
Y si de algo estoy seguro
Es que aunque pase el tiempo
Siempre te voy a querer
Estés cerca o estés lejos,
Porque juntos somos uno
Aun siendo polos opuestos,
Porque eres mi otra mitad
Y sin ti no estoy completo.
También porque sin ti el mundo
no me gusta y no lo entiendo
Y me hace falta tu amor
Para descubrir que es bello.
Todo lo mejor de mí
Te lo entrego en cada beso
Y aunque no se pueda ver,
Eso se siente por dentro.
Tuya es la luz de mis ojos,
Donde atesoro tus besos,
Y tuyo es mi corazón
Donde anclan nuestros recuerdos.
Tuya es la luz de mis ojos
Y la plenitud de mi pecho.
Tuya es la voz que desboca
Cada rincón de mi cuerpo.
Que es tu pelo mi bandera
Son tus besos mi sustento,
Y son mis pasos tus huellas
Porque mi destino es el nuestro.
Y perdóname si lloro
Escribiéndote estos versos,
Porque los dictan mis lágrimas
Aunque lo escriban mis dedos.
Quiero ofrecerte mi vida,
Sea tuyo mi último aliento,
Quiero ser tu refugio,
Tu alegría y tu consuelo
Para consolar sus penas
Y afrontar todos tus miedos.
¡Oh, qué bello es el amor
Y qué curioso su efecto!
Vivir siempre en primavera
A pesar del crudo invierno,
Tener como única patria
Los rincones de tu cuerpo,
Ver en el caos terrenal
Solo lo bello y lo tierno,
Evocar la valentía
Cuando me acechan mis miedos,
Creer que no coge mi dicha
En el inmenso universo,
Tener los pies en la tierra
Y la cabeza en el cielo
Y el cielo en el corazón
Donde llevo tu recuerdo.
Sean tus lágrimas mis lágrimas
Y sea tu risa mi aliento.
Quiero hacerte feliz,
Cumplir juntos nuestros sueños
Y cogidos de la mano
Vencer juntos nuestros miedos.
Quiero extinguirme en tus labios
Y balancearme en tu pecho,
Y renacer en tu risa
Para enredarme en tu pelo.
Quiero ser tu amanecer
Y la llama de tu pecho
Que avivaré cada día
Con este amor tan inmenso.
Quiero dedicarte mi vida
Y esculpir nuevos recuerdos,
Permanecer siempre juntos
Aferrados en el tiempo.
Crear nuestra propia familia
Sea el amor nuestros cimientos,
Ver crecer a nuestros hijos
Y también a nuestros nietos.
Que no me pesa el tiempo
Si juntos envejecemos
Pues según pasan los días
Este amor es más intenso.
Y con el alma en los labios
Termino con estos versos,
Quiero ofrecerte mi vida,
Fátima, porque te quiero.
© Rubén Suárez Valverde

domingo, 4 de marzo de 2018

Espectro

No lo veo, pero lo siento.
sé de cierto que está aquí
pues merodea tras de mí
siempre que escribir intento.
Sin cuerpo ni identidad
entre las sombras inmerso,
dicta su voz cada verso
y escribo su voluntad,
pues a su rigor me entrego.
Y desde la oscuridad
requiere mi soledad
para su macabro juego.
Siento sobre mi sus ojos
y toda esperanza expira
en la magnitud de su ira.
Son temibles sus enojos.
En laberínticos noches
abandona la conciencia
y crea con cierta violencia
torbellinos de reproches.
Y me persigue su sombra
donde haya oscuridad
y oigo como en soledad
su voz infernal me nombra.
Su presencia es la locura,
no existe si está, la calma,
retuerce impávido el alma
sus garras con desmesura.
Mi dolor le regocija
en su macabro empeño
pues incluso cuando sueño
siento su mirada fija.

lunes, 22 de enero de 2018

BLOQUEO (sonetillo)

BLOQUEO (sonetillo)
No sé que es lo que me pasa
pero no puedo escribir,
y tanto quiero decir
que el no decirlo me abrasa.

La inspiración se retrasa,
sabe ella cuando venir.
Lo intento... por insistir,
y todo intento fracasa

y acaba en la papelera.
hoy mi pluma está vacía,
lo sabe y se desespera

impaciente en la agonía.
Es inútil, no hay manera,
mañana será otro día.
© Rubén Suárez Valverde
Derechos reservados.

viernes, 6 de octubre de 2017

INCENDIOS

            INCENDIOS


Sortilegio de cenizas que ofenden
el vértigo de un rostro enmarañado,
y flamígeras miradas se extienden
en el fondo del reflejo quebrado.

Imito las sombras que ya no sorprenden,
las visiones que el cielo me ha negado,
y surgen innatas voces que prenden
la furia muda de un puño cerrado.

Señor, mi voluntad no es la evidencia.
Pernocto en desahucios que no son dignos
y me elevo desnudo ante el papel.

Como el rostro ingrávido que silencia
las frías noches enmarañado en signos.
¡Ah! Mañana quizá vuelva a ser piel…
© Rubén Suárez Valverde

domingo, 17 de septiembre de 2017

VÉRTIGO


Soy yo cuando soy distinto.
Ya apenas hablo conmigo
ni me encuentro de repente
pero otro adiós ya no duele,
quizá nunca haya dolido.
Ya no lloro lo que escribo
cuando la noche me vence.
El llanto y el poema perecen
quizá en el mismo latido
como el sexo y el instinto
de querernos para siempre.
Voy sin rumbo últimamente,
no encontré mejor camino
para caminar conmigo,
para encontrarme de frente
y al mismo tiempo perderme
quizá en el mismo latido,
en el caos de los sentidos
en donde nacen y mueren
los versos que me mantienen
en vida pero no vivo
en el altar del delirio,
donde la noche me vence
y el rostro se desprende
en las ruinas del olvido,
y en la gravedad del rito
mis propias sombras me ofenden
como el reflejo que prende
cuando todo da lo mismo
una vez que estás vencido.
Bajo un manto de estrellas.

sábado, 9 de septiembre de 2017

POEMA DE UNA NOCHE DESOLADA (Al lector)

Mira, el templo del origen perdura
y ha perdido el valor que lo ensuciaba.
Interpreta la ausencia más oscura,
desdobla la otredad que la eclipsaba,


Siente la primera vez de la nada
y celébrate si tu alma se evade
en el poema de una noche desolada.
Mira, prende el refugio que te invade,


Busca en las cenizas de algo que fue
y oirás como mi alma ingrávida vibra
en tu voz. No cuestiones el porqué,
tan solo desvirga en ti cada fibra


Del verso que burla a la soledad.
Reflejo empañado del corazón.
Afila el verbo de la identidad,
desahucia la verídica invención


Y asume que existe lo que no ven,
lo que sin poema ya no vale nada,
pues nosotros contribuimos también

al curvo horizonte de una mirada.


No diré quién soy, diré lo que es mío.
Siente como el poema me pertenece
y como yo pertenezco al vacío
de un pronombre que ya no me obedece.


Busca conscientemente en lo inconsciente,
mide el tiempo como una esclavitud
y deja que tu sombra te atormente,
pues solo así sentirás la inquietud.

sábado, 27 de mayo de 2017

LA DECISIÓN


Florece la oportunidad
En el jardín de mi tristeza
Y es mi castigo la certeza
De abandonar mi libertad.
Me acechan los remordimientos
En el ímpetu de su asedio
Por tener al fin el remedio
Para escapar de mis tormentos...
Tropiezo con la misma piedra...
El delirio me hace pequeño,
Y los remordimientos en su empeño
Me cubren de venenosa hiedra.
De las espinas temeroso
Pero sediento de ilusión,
Me equivoque en la decisión...
No es fácil cuando estas nervioso.
Me flagelo,me culpo y me odio
Por cada una de mis derrotas,
Pues si hubiera un ranking de idiotas
Sin duda yo ocuparía el podio.
Y me repito: "tonto ¡tonto!"
Pero la posibilidad
De que haya otra oportunidad
Me consuela y será... ¡ muy pronto!

lunes, 2 de enero de 2017

CELOS

                     CELOS
Que no soy tonto y veo como le miras
Parece que te va en ello la vida
Disimulas mal, bebes y suspiras.
El tiempo no logró cerrar su herida.
Que todo secreto esconde mentiras
Como un tenue callejón sin salida
Si vieras el recelo que me Inspiras
Volverías la mirada arrepentida.
Imagino que os quedó algo pendiente
Que mi amor interfirió en su reclamo
Y anclé así en tu corazón, de repente.
Pero el dueño de tu amor me proclamo
Pues te juro y digo sinceramente
Que él nunca te amará como yo te amo.
©Rubén Suárez valverde            @poeta_ruben