NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



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jueves, 27 de diciembre de 2018

EL DELIRIO DEL SILENCIO


Derrotado una vez más
en esta ausencia que me dejas,
porque me buscas y te alejas,
porque te busco y te vas.
Y acabo hundido entre los pliegues
de ruinas que quedan remotas,
las reliquias de mis derrotas
que profano hoy porque te entregues.
Pero me alcanza la locura
y el delirio que me envuelve hoy,
silencia todo lo que soy
y me habita en la noche oscura.
Porque tú que me has dado voz,
tú, gurú incorpóreo de mi alma,
te refugias ahora en la calma
y en este silencio feroz.
Porque me buscas y te vas,
porque me buscas y te alejas,
y en esta ausencia que me dejas
me sigo buscando y no estás.
Porque te busco y no estoy,
porque te busco y no estás,
derrotado una vez más
mientras me buscas y no soy.

domingo, 3 de diciembre de 2017

DECIDIDO

                 DECIDIDO
No abandonaré ni me echaré atrás,
tengo que rendir pero no rendirme,
mientras respire me mantendré firme
en mi metas, no importa lo demás.
Salté como un trapecista sin red,
el insomnio hizo mis noches eternas,
mis sueños impulsaron mis piernas
para estamparme contra la pared,
Y ahora es solo una madeja de grietas.
No en vano, esa pared me hizo más fuerte
y estoy decidido, es otra mi suerte,
volveré a apostar todo por mis metas.
Me juego mi destino a cara o cruz,
pero quiero hacerlo y si quiero puedo,
nada me lo impide y no tengo miedo
porque al final del túnel veo la luz.

domingo, 13 de noviembre de 2016

EL CRIMEN (El Heautontimorumenos)

Ayer a media noche maté a un hombre.
Profanó mi oscuridad abisal
despellejando el reflejo carnal
que da sombra y apariencia a mi nombre.
El cual susurraba una y otra vez
con acento que arañaba lo irónico,
mi nombre fluía como un insulto armónico,
como eco destilado en la embriaguez
del miedo. Pero de un valor afónico
que no sé de donde surgió me armé,
y entonces, sin hablar pregunté:
-¿Quién eres?
Silencio.
-Responde- dije- prístina presencia,
espectro latente de la conciencia,
¿profanas mi oscuridad y ahora callas?
¡Dime tu nombre si tienes agallas,
no dejes a medias tu atrevimiento.
Acaba de una vez con mi tormento!
¿Quién eres?
-Tú.
-¿Quién se atreve a burlar de tal manera
la tempestad en mi alma desatada
que bien parece una brisa otoñal
de mueca y de sonrisa disfrazada,
allí, fuera del sudario carnal
que la mantiene triste y prisionera?
-Tú.
Me volví dando la espalda a mis ojos
impulsado por un pánico atroz,
para seguir la estela de su voz
que palpitaba tras unos matojos
devanados con visible maldad,
entre remordimientos tenebrosos.
¡Vestigios malditos de la experiencia
que se agitaban cual monstruos viscosos
en lo más profundo de la conciencia!
Hecatónquiros eran su follaje
y errantes de la Estigia más profunda
sus frutos. Entonces reuní el coraje
de mi alma desnutrida y moribunda,
reavivando su lúgubre fulgor
que iluminaba un místico camino
roído por reproches hasta el espino.
Por reproches que manaban dolor,
por reproches que amputaron mis alas,
por reproches que como réprobas calas
de lágrimas en las que el corazón
se ahoga en su propia desesperación
y en el insomnio de las largas noches,
encharcan las orillas del presente
nutriendo las miserias de la mente.
Reproches, reproches ¡siempre reproches!
Son grilletes de recuerdos hirientes
que condicionan nuestra libertad.
Son esas psicofonías estridentes
que ensordecen nuestra felicidad.
Son racimos de dudas incoherentes
que ceban nuestra viscosa ansiedad.
Y así, encadenado, sordo y cebado,
sorteando cada óbice presentado,
me posé ante la guarida infernal
que violentamente se retorcía,
como si le escociera el propio mal
que tan misteriosamente escondía
con la intención de sellar un final.
Ya fuera con su sangre o con la mía.
Pues poco me importaba, la verdad,
todo en la siniestra nocturnidad.
Y tras esta sangrienta conjetura,
dejando a lo celeste nuestra suerte
y por supuesto, sin temer la muerte,
le hablé con interrogante textura,
para así, engalanar su alma de insulto
y hacer que saliera aquel ser oculto
tras los frutos del palpitante espino,
preñados de ironía como el destino.
-Dime, ¿dónde está ahora la valentía
que minuciosamente te ha traído aquí,
armado de inoportuna osadía
que ejecutas y escondes ante mí?
Entonces aumentaron las convulsiones
en el espino fulgente y maldito
entre pestilentes respiraciones
que arrancaron en mí un terrible grito.
Son inefables aquellas visiones
luciferinas que exhalaba el rito.
Se me encogió el corazón cuando vi
salir entre aquel pestilente miasma
un reflejo translúcido de mi,
la encarnación de mi propio fantasma,
que ahora, dejando atrás su cobardía,
clavó su inquietante e infernal mirada
de color rojizo sobre la mía,
que no pudo sino desorbitada
enfrentarse a los destellos del mal
de incandescente y primario color
manifestados en el ser fantasmal.
Es este sin duda el mayor temor
que pueda sentir jamás un mortal,
enfrentarse desnudo a su interior
siendo uno mismo la herida y el puñal.
Pero no había menguado aún mi valor
ni la intención de sellar un final,
aunque oscilase entre el propio suicidio
y el más intrépido y complejo homicidio,
pues ambos traerían la tranquilidad
que aún sigo implorando en mi soledad.
No aparté de sus pupilas macabras
mi mirada ni tan solo un segundo,
cuando desenfundé nuevas palabras
que brotaron de un impulso profundo:
-¿A quién se debe furia impertinente,
inquietud de mi sangre solitaria,
la amenaza que mantienes latente
en tus respuestas de burla nefaria?
¿Acaso eres la sombra de un gualicho
que tiene como siniestro capricho
devorar mi insufrible levedad?
¿O eres el fruto de la voluptuosidad
de aquel Súcubo que por excelencia
fue fecundado por el Ángel caído?
Dime, ¿ a quién se debe tu presencia?
¿Quién es el Ser infernal que te ha traído
para hacer más amarga mi existencia?
¿Quién profanador, fue el Ser vengativo
que te engendró en mis ruinas a conciencia
sin aparente ni justo motivo?
-Tú.
-¿Qué maleficio es el que se me impone,
qué condena o castigo se supone
monosílaba burla, que merezco,
si ya no sé a qué deidad pertenezco?
Y si los renglones de la experiencia
se escriben en la frente con paciencia
degenerativa. Tinta que se adquiere
a marcha forzada según se muere.
Si todo se aprende tarde en la vida
siendo esto ya una verdad digerida
¿Crees que de verdad castigo merezco?
Si es así, ejecuta tu maleficio,
acaba de una vez con mi suplicio,
porque ya de esperanza no padezco
desde que vencí al motín de los sueños
muertos con sus desengaños y empeños.
Ancló con espectral levitación
en los océanos que esconde mi sombra.
Sentí su estentórea respiración
y todavía siento cómo me nombra.
-¡Oh, delirio! ¡Oh, verídica invención!
Fauna del bosque de la identidad,
tú ridiculizas la soledad.
A ti, ilícita reverberación,
solo te tengo a ti, en nada más creo,
porque tú eres yo y de mi has venido.
Pero hoy te acepto, te rezo y te olvido.
Y fundiéndose en lágrimas del Leteo,
terminó la noche y sus pesadillas.
Soñaré si las voces no me infligen.
Deshojaré para caer de rodillas
mi sombra volviendo al punto de origen.

martes, 1 de noviembre de 2016

EL ZAHORÍ



Tú que siempre saciaste
El impulso de la sed
¿Que haces ahora
Bebiéndote el llanto?
Tú que bebiste
De abundantes pozos
¿Que haces ahora
Bebiéndote el llanto?
Tú que te bañabas
En profundas aguas
¿Que haces ahora
Bebiéndote el llanto?
Ahora que ha bajado
La caprichosa marea
Que mecía tus sueños
Te desvela la sed.

domingo, 25 de octubre de 2015

OTOÑO


Si te vas, llévate, mi corazón,
arranca mi piel y úsala de abrigo
o como alfombra en tu habitación.
Como si tu adiós no fuera castigo...

Llévate mi nombre y mi religión,
hazme de tus dulces labios mendigo.
Llévate mi voz, mi alma y mi razón
pues ya no los quiero si no es contigo.

Si te vas, llévate mi alegría
llévatelo todo contigo ¡si!
los recuerdos que forjamos día a día,

Llévate los besos que no te di
y llévate el numen de mi poesía,
pero deja el otoño para mi.

domingo, 23 de marzo de 2014

ÁNIMO

ÁNIMO
No llores más ¡ay! mi pobre,
que verte llorar me mata.
Se torna la luna cobre
y tus lágrimas de plata.
Que eres tú mi alma, un pedazo
del cielo donde me eleva
la ternura de tu abrazo.
La vida nos pone a prueba
Pero hemos de ser valientes,
despertar pisando fuerte,
luchar y luchar pacientes
y esperar la buena suerte.
¡Oh! Ven, duérmete en mi pecho
posando en mi tu belleza,
porque mañana, sospecho,
no habrá en la senda maleza
Que frene nuestro camino.
Despierta amor ¡oh! ¡despierta,
que la puerta del destino
y la esperanza está abierta!
Ven, cógeme de la mano,
no temas, mi amor te guía.
Sí, partiremos temprano:
mañana será otro día.

viernes, 21 de marzo de 2014

DELIRIOS DE UN AMOR TEMPESTUOSO




Aspiras mi desahucio sin venganza
al verme amenazado por mi sombra,
no disimules, soy yo quien te nombra,
pero eres tú quien truca la balanza.

Y si no acepté tu última llamada
fue por no declararte mi lamento,
por no fingir el entretenimiento
en el que huimos para no decir nada.

Soy un hombre difícil fácil de usar
que confunde literatura y vida,
tan idénticas en corta medida…
que me asusta amor, dejarte escapar.

Si para que amanezca tu sonrisa
anochecer con otro hombre debieras,
lo acepto, aun con la rabia de las fieras
que olisquean impacientes la premisa.

¡Ah! Desvarío amor, pues ya solo muero
por esta Cosa innata que se mueve:
¡Oh! La tierra huele a mojado y no llueve.
Te odio tanto que a veces creo que te quiero,

Mas solo eres mía cuando no te tengo.
¿Por qué huyes de lo que pides? ¿Por miedo?
Yo jamás te señalé con el dedo
porque amor, cuando tú vienes yo vengo.

Escucha estos delirios sempiternos,
este eco oriundo que se contradice,
esta inquietud indómita que dice
que estamos condenados a querernos.

Y así, sin más poesía que la de odiarnos
se bendice al menos lo que persigo,
porque no veo más remedio contigo
ni más dicha que la de soportarnos.

Esto es entre tú y yo, es cosa de dos,
pero temo cuando crees en el mito
de los muertos, me asustas y lo admito,
pues sé que el agobio es el peor adiós.


LA GÉLIDA DAMA DEL FUEGO (Mi bello oxímoron)




Amada por nadie y deseada por todos,
ese es tu papel en la noche de los beodos.
Pobres, no saben que en el fondo del vaso
se encontraran derretido su fracaso.
Serás la protagonista del Plató,
pero esta noche solo te tendré yo.

Se ilumina tu cara por la pantalla
que grita deseos impuros, pero calla,
después me miras con una mueca rara.
Temo las sombras pintadas en tu cara
y sin querer me encuentro agitando el vaso
para ver si el camarero me hace caso
y me sirve por sexta vez…pero nada,
está ausente, con la cara iluminada.
Serás la protagonista del Plató,
¿Pero esta noche solo te tendré yo?

Amas a nadie y no deseas a ninguno,
a ese juego ( con tu permiso) yo me uno.
Dejemos al presente las instrucciones
pues ya sabemos nuestras limitaciones.
Por hacer oídos sordos cuando te llamo
uso tus intenciones como reclamo,
quizás no es necesario, pero me obligas,

y ahora lo único que quiero es que me sigas,

maldita Sílfide, a donde me arrastraste.
Dime, infernal deseo ¿ Por qué me hablaste
hace escasas noches de sus tus sentimientos
si hoy tan solo son bacanales lamentos?
Por hacer oídos sordos cuando te llamo
uso tus intenciones como reclamo
y como hipnotizada tú sola llegas
sin hacer ruido a mí, olvidas y te entregas
al deseo que ya es fingido en cada noche.
¡Cómo duele el amanecer del reproche!

¡Oh! Bella mujer, eterna insatisfecha,
eres el dulce peligro que me acecha
entre el glaciar de la memoria y lo oscuro,
en donde santificas tu cuerpo impuro
sometido en la luz a otra identidad.
¿ Por qué en público muestras esa frialdad?
¿Solo para disfrazar tus intenciones?
¿Serás tú la que creas nuestras confusiones?
Por el día eres escurridiza, fría,
por la noche dices que solo eres mía.
Supongo que es verdad, y la excitación
es una incomprensible contradicción:
el deseo del cuerpo y la inquietud del alma.
¡Si aun cuando estas ausente quiebras mi calma!

¡Oh! Maldita encarnación de la belleza,
nunca eres mía con absoluta certeza,
¡Pero cómo te arrastras celosa al centro
cada vez que otra mujer viene a mi encuentro
para decir adiós susurrando ven!
Bendito el sermón de tu mirada, amén…
si, amenazante se podría decir.
Mira, o me matas o me dejas morir.

Burlé mis principios, pensé en el suicidio
colectivo, me compadezco y me envidio,
me doy asco y me admiro, lloro cuando rio.
muero al estar lleno y sentirme vacío.
Y todo por poder calmar mi inquietud.

¿No sabes que mi reclamo es tu actitud?
Pero hoy no tengas en cuenta mis lamentos,
sigamos disimulando pensamientos.
Hágase tu voluntad y serás mía
impura beldad, pues sé que aunque eres fría
como el hielo que se derrite en mi vaso,
presintiendo y agonizando el fracaso
que constantemente tu mirada augura,
nos fundiremos bajo la noche oscura
que dilata al instinto sin saber nada.

Deseada por todos y por nadie amada.
Aunque seas la gélida dama del fuego
por excelencia, ya no entiendo tu juego.
No sé si estamos jugando, o estás jugando
conmigo, pero aquí sigo, agitando
mi dulce derrota enviada por todos.
Ese es mi papel en la noche de los beodos,
pobres, míralos en sus penas inmersos.
Si no me das amor, dame al menos versos.

Ya están las caras oscuras, apagadas,
ya nadie se hace cargo de sus miradas.
Me limito a llamar al camarero
que aunque creo que se imagina lo que quiero,
le advierto “ponme otra copa, por favor,
esta si puedes, con doble de licor”.
Eres la protagonista del Plató,
pero esta noche solo te tendré yo.

viernes, 28 de febrero de 2014

Sed

Oscila lo inasible
entre la lengua de mis dedos
huérfanos por la hambruna 
que me devora.

Sucede que la saliva estalla
en la albura que surcan mis miedos
y celebro el abismo
o la sed de una alígera condena
nunca saciada.

En el fondo del búcaro
se posan las espinas
entumecidas por la luz.

En el fondo sé que esto es el fondo,
como lo sabe un pájaro
cuaya jaula
permanece abierta
y no escapa.
Como una palabra
de garabatos vestida
que se enreda en mi cuello
y me ahorca
antes de desnudarla
enjaulada en el silencio.

lunes, 12 de agosto de 2013

TUYO

¡Oh! Soy todo tuyo
y no te conozco,
soy tuyo cuando huyo
y me encuentro solo.

Tuyo cuando muero,
tuyo cuando vivo,
tuyo porque quiero,
tuyo y del destino.

Tuyo cuando callo,
tuyo cuando siento,
tuyo cuando me hallo,
tuyo porque anhelo.

Tuyo cuando anido,
tuyo cuando vuelvo,
tuyo porque ya he ido,
tuyo en cada verso.

Tuyo en cada trago,
tuyo en cada espina,
tuyo en el amago
de perder la vida.

Tuyo porque lloro,
tuyo porque tiemblo,
tuyo porque añoro
el rincón de un sueño.


martes, 17 de abril de 2012

EL ÚLTIMO BESO

Ya no eran húmedos ni sinceros.
Ya no manifestaban pasión
siquiera nuestros últimos besos.
Dime, ¿Qué será ahora del amor
que jurábamos sería eterno?
¿Quién de nosotros dos escribió adiós
en las cenizas de nuestro fuego?
Se incrustaran en el corazón
antes de que se la lleve el viento
para inmortalizar bajo el sol
nuestro amor en forma de recuerdo.

Que habrá sido me pregunto yo
de nuestros apasionados besos
si el tiempo los convirtió en fricción
carnal de lo que llamamos miedo,
Y aunque todavía guardo el sabor
de tus labios, ya no soy su dueño.
En realidad no sé la razón,
pero esta noche sin saberlo
algo ha muerto entre nosotros dos.
Nos hemos dado el últimos beso
con tristeza pero sin dolor.