NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



Si desean adquirir un ejemplar de ALARIDOS DE UN POETA O DE LA INQUIETUD DE LA SANGRE, rellenen el pedido al pie de la página que corresponde al siguiente enlace:
http://www.editorial-ledoria.com/Opera-prima.124.0.html
(También disponible en tiendas y en formato E-book)

sábado, 1 de diciembre de 2012

El látigo de la memoria ( A mi sobrino Álvaro Suárez)


Dije el otro día que estaba escribiendo uno de los poemas más íntimos de mi vida, pues a este me refería se lo dedico a mi sobrino Álvaro:

Lloraban un cuerpo rígido: el mío.
Y arropando el caos de un último adiós
suplicaban la palabra de Dios.
Realmente mi cuerpo estaba vacío,

Tan solo era el límite de los hombres,
ya no era más de lo que podían ver,
a lo sumo era el sudario del ser
o el escenario feroz de dos pronombres.

Mil rayos cárdenos, voces, visiones…
Descendí de la inefable tormenta.
La mirada brotó sin darme cuenta
mientras la vida inflaba mis pulmones.

Y sentí el llanto maternal flamígero
quemando cada uno de mis rincones…
yo me sentía enfundado en confusiones
interrogando al pensamiento alígero.

La noche dolía pero no lloré
¡Ah! Ni me arrepentí, ni me arrepiento,
pero desde el alma juro que te miento
si digo que de ti no me acordé.

Entonces todo se tornó en realidad
y te juro que no lloré llorando,
y te juro que lo sigo pensando
y te juro que estoy loco de verdad,

Y que solo la poesía me sostiene
y mitiga la inquietud que me habita.
Que poesía es el rumor de esa carita
y la dulzura que tu risa tiene.

Desahucié el alma en la sordera
denunciando el filo del sentimiento,
y prendía en cada suspiro mi aliento
cuando confesé pasar la frontera.

Palpitaba incrédula la ceguera
bajo las luces que se sucedían.
Y ellos que todavía no lo entendían
aguardaban en la sala de espera.

Se resistía la vida en mis latidos
y las sombras que todavía me infligen,
me exiliaron del templo del origen.
Pero el templo aún perdura en mis sentidos.

Me extrajeron la savia corrompida
y floreció la esperanza difusa,
pero cuando aún veía la oración confusa
vomité la muerte y absorbí  la vida.

Descubrí en un abismo insostenible
la sinceridad dolida de un padre
y el llanto inconsolable de una madre
entre el calor de un abrazo inasible.

Desnudé las psicofonías del alma
y presentí compasivo el engaño,
era como si no importara el daño
en el trágico manto de la calma.

Llegaste entonces como Ángel del cielo
infringiendo la intimidad del llanto,
y sin embargo desaté el espanto
profundo de ignorar el dulce anhelo

de tu alma ¿Cómo guardad la apariencia
si vi a un niño romper en un segundo
los vestigios de toda una existencia,
cuyo canto aún se insinúa profundo?

No pude sino esconder la mirada
y callar una tristeza inefable
sobrevolando el vértigo insalvable
de haber renunciado a todo por nada.

La inquietud de la sangre te nombró
en la lengua que interpreta la noche
y el verso ramificó en el reproche
que el orbe espolvoreado mitigó.

Pero aún el látigo de la memoria
azota indómito mi corazón
en el sueño de soñar tu perdón
y estimo esta disculpa obligatoria.

Porque aún cuando te atormente el vacío
y tu sombre te estorbe en el camino,
serás más un hijo en mi que un sobrino
y el más preciado tesoro de un tío.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA XANA

                        I
Sola, gira el búcaro en la última mesa,
inspirando inconsciente sobras irreales,
ahí, donde la hiedra serpea más espesa.
Alza y sortea entre los comensales

Su mirada, es tan bella y a la vez ausente…
que florece de ella la melancolía.
Y Hechizado en mi observación imprudente
hallo anudada su mirada en la mía.

Sostenida es un mundo en un suspiro
inefable aún para el mas Empíreo Poeta,
y es tan hondo el latido que la retiro
con pena. Ella juega con la servilleta.

Será el murmullo del indómito oleaje
¡Oh! Será el laste de una tristeza impar,
será que tan solo porto un equipaje
de sombras…será que muero sin amar.

Será el numen de sus reflejos marinos
¡Oh! Serán sus rasgos de dulzura verdadera,
pero empiezo a entrelazar nuestros destinos
como si desde siempre la conociera.

Reitera con estudiada indiferencia
su mirada hacia la intuición que le acecha,
lo asumo, y con una leve reverencia,
quizá nerviosa, confirmo sus sospecha.

Al fin la retira inyectada en un gesto
y desliza así, un mechón de su cabello
Yo mientras tanto miro hacia el lado opuesto
distraído por un efímero destello.


Y entre que lo distingo y que acabo el verso,
ella se despide con cierta cortesía
del camarero, que torna el saludo inmerso
en el caos grave de una hambrienta jauría.

Esquiva las mesas sin rumbo aparente,
vaga triste, figurándose discreta.
Empero se acerca y disimuladamente
la veo posar su mirada en mi libreta

con un torpe grado de curiosidad
que la hace infantil y la mantiene bella.
Yo sigo escribiendo con tranquilidad
y simulo no estar escribiendo de ella.

¡Ah! Se percata y despierta una sonrisa
en su rostro que al instante se ruboriza.
Siento a mi corazón latir más deprisa
rendido a la belleza que lo hipnotiza.

Aún la puedo ver tras el amplio cristal
alejarse por el paseo triste y errante
¡Oh! como si fuera una sombra espectral
barnizada entera por un sol radiante.

                       
II

Vagando, me adentro en la Plaza Mayor
y observo cada rincón pensando en la chica
triste, pues entiendo que sufre de amor
portando el lastre de un recuerdo que implica

Un dolor flamígero en su corazón.
Si supiera que el mio arde como arde el suyo…
y soy ceniza…¡Bendita la visión!
Pues, cavilando entre el festivo barullo

que bien se prolonga hasta el bello puerto, hallo
de nuevo a la chica triste entre la gente
reunida bajo los pies de Don Pelayo.
La descubro sentada en la misma fuente

agitando el manto de deseos que plagia,
turbado por las ondas, su gran belleza.
Se abrevia así, como por arte de magia 
el tiempo, al ver peinar con tal sutileza

sus cabellos barnizados por el sol
de la tarde que por momento abdica.
Su mirada profunda como el crisol
interpreta la noche y la purifica.

Comienzan los espectáculos folclóricos 
en la Plaza Mayor y salen a escena
personajes vestidos con alegóricos
ropajes. Se escuchan cantos de sirena,

o las penas de los rudos mineros
que alzaron Gijón entre ferrocarriles,
y poemas de galantes caballeros
tan pronto como romances pastoriles.

Suenan palmas, gaitas, flautas, castañuelas…
entre el taconeo que sugiera le danza
con la que cortejan a las damiselas
los mozos que portan aperos de labranza.

Entonces el barullo que ahora amenaza
con una estampida hacia el gran espectáculo,
se aglomera en el pórtico de la plaza.
Yo camino inhiesto, como un leve obstáculo

abriéndome paso entre la multitud
que me dificulta llegar a la fuente.
Me acerco al fin con voluptuosa inquietud
pero por más que miro la encuentro ausente.

                 
III 


Son los placeres de la melancolía
los que en esta playa incitan a sentir
la nostalgia intima del último día,
a unas horas tan solo, antes de partir.

Escribo en la arena y grabo en las estrellas
mi nombre como vestigio de la noche,
y siento en la trascendencia de mis huellas
el vértigo huérfano, cuyo reproche,

es la inquietud de no ser lo que yo hubiera 
sido. La otredad que eclipsa mi nombre.
La nitidez de mi sombra verdadera
es la flamígera extinción de un pronombre.

Huyo de un pronombre que ya no obedece .
Señor, yo vine para gritar y no oírme
y aunque crearas la luz que me pertenece,
masturbaría mis sueños para evadirme.

Se esfuma esta ausencia del Pensar que me halla
cuando avalada por la sedosa brisa,
veo a la chica triste vagar por la playa
imprimiendo la arena por donde pisa.

Vaga errante, casi difunta y tan sola..
cual Elogio del Horizonte infinito
que acoge en su regazo el rumor de la ola
para dejarlo en la roca siempre escrito.

Tiemblo ante el delirio de un deseo espectral
que evoca en mi alma el encanto de la musa
cuando en la quietud del lecho sideral,
se adentra ingrávida cual sombra difusa.

La soledad a desarmado su encanto
en el brillo de su mirada perdida,
y su último suspiro despierta un canto
cual lágrima de Selene que fue vida.

Rubén Suárez Valverde Agosto 2012 Gijón, Asturias.


jueves, 25 de octubre de 2012

Incendios


Sortilegio de cenizas que ofenden
el vértigo de un rostro enmarañado,
y flamígeras miradas se extienden
en el fondo del reflejo quebrado.
Imito las sombras que ya no sorprenden,
las visiones que el cielo me ha negado,
y surgen innatas voces que prenden
la furia muda de un puño cerrado.
Señor, mi voluntad no es la evidencia.
Pernocto en desahucios que no son dignos
y me elevo desnudo ante el papel.
Como el rostro ingrávido que silencia
la fría noche, enmarañado en signos.
¡Ah! Mañana quizá vuelva a ser piel... 

domingo, 21 de octubre de 2012

LO QUE TE QUISE DECIR AYER


Tú seguías hablando así, tan graciosa...
me mirabas y reías algo nerviosa,
desviabas la mirada, sonrojada
como una tarde de otoño nublada.
De carneola parecían tus mejillas,
de rubí consagrado las orillas
de tus palabras, pero ¡ay! tan graciosas...
Y como por un camino de rosas
ascendíamos entre la multitud.

Entonces la visión de mi inquietud
vi descender celebrando una broma
que seguro él causara. Aún su aroma
despertó la nostalgia en mis sentidos,
y aunque eramos dos desconocidos,
percibí su saludo telepático.
Todo parecía un complot enigmático
pactado entre el pasado y el destino
que forjó nuestro encuentro repentino
como una travesura del Dios Jano.

Ingenua, apretabas fuerte la mano
denunciando mi insustancial ausencia,
lo que sonreía amor, era la apariencia...

Curiosa te examinó toda entera
y aunque para ti fuera alguien cualquiera,
en mi seguía siendo el fantasma aquel
que aún habita el reverso de mi piel.
Te confieso que me descubrí en ella
cuando tornó a mi su mirada bella.

Esmeralda y fuego, infinito abismo,
firme terror de temerse así mismo,
mil rayos cárdenos, asfixia ingrávida,
evocó su mirada en mi alma impávida.
Era como si no importara el daño.

Sentí brotar el amor como antaño,
descubrí su luz profana en mis ruinas
y como por un camino de espinas
te alejabas cual recuerdo impostor
de mi vida, de mi alma, de mi amor....

Sentí en la mía la frialdad de tu mano
y tu voz como un murmullo lejano
que ya no entendía, anclaba en tus orillas.
Los dedos trotaban las barandillas
como furtivos de la realidad.
Yo te quise confesar la verdad
mas tartamudeó mi voz temblorosa
y tú seguías hablando, tan graciosa...

lunes, 3 de septiembre de 2012

Espejismo (EL ARTE DEL CUNNILINGUS)


                                       Espejismo
                            (El arte del cunnilingus)

Corona la albura mirto voluptuoso
y al paso húmedo que desnuda el camino
se respira el sabor del fruto jugoso.
Palpita ofrecido el monte Venusino

Al gozo venal de la Náyade oriunda,
que osada, profana el misterio abisal
con palabra erecta y se insinúa profunda
constelando la sonrisa vertical.

Como unos labios en silenciosa armónica
cuyo rumor impregna el oasis sagrado:
dulce paréntesis de humedad platónica
donde el delirio pernocta bautizado

Y serpea corpóreo el universal espasmo ,
sin más cobijo que la injuria incisiva
ni más elixir que el bostezo del orgasmo
descubre en la orilla de espuma lasciva.

Se funden en delicada antología
mordiscos y caricias como hambre y sed,
como Empírea decadencia de armonía
que el crepúsculo engalana a su merced.






lunes, 9 de julio de 2012

EL ÁNGEL


Pétreos constelan verde manto
como pételos del azar.
Pero sin él soy un ser impar
y me desangro mientras tanto,

porque la plástica opulencia
les consume y les emociona.
Saben que el tiempo no perdona
y lo ignoran con insolencia.

Sin más prolegómenos huyo
y convierto la muerte en arte
en caso de buscarla. Parte
de ella este presagio que intuyo.

Tú, Ángel de antemano perdido,
tú, Ángel que no acepta rima,
no esperes que mi sombra exprima
ya la censura del olvido

porque mi alma ya no te reza.
Aunque cada vez que te veo
la contención se torna en deseo
y se inquieta así mi tristeza.

Ángel que no me corresponde.
Y sé con absurda certeza
que un Ángel ignoto me reza.
Sé que hay un Ángel, pero no donde…

Portará la imagen que añoro
y un presentimiento de paz,
bajará de un luminoso haz
ondeando su cabello de oro.

Lo sé, porque así lo soñamos.
Ángel perdido ¿tú aquí?
Desnúdate despacio, si,
desnúdate, después hablamos.