NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



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lunes, 10 de diciembre de 2012

Entrevista de Enrique a Rubén Suárez para su blog La luz no es nuestra

Os dejo la entrevista que me ha hecho Enrique para su blog "La luz no es nuestra", creo que no tiene desperdicio, os animo a leerla: 

Enrique: ¿A qué edad comenzaste a escribir poesía? 

Rubén: Desde que tengo uso de razón, siempre me ha gustado el mundo de la literatura, pero especialmente por la poesía empecé a sentirme atraído hacia los diez años, ya entonces escribía mis primeros versos, con la ilusión de publicarlos algún día. Parecía un impulso más de la infancia del que nadie se percataba. Según pasaron los años, dejé de escribir salvo algún poema puntual, o algunas reflexiones que llamaba “Cartas a la papelera”, eso que casi todo el mundo hace y tan pocos descubren. Apenas rebasada la mayoría de edad, volvió a brotar parece ser, con más fuerza mi vocación poética, y empecé a añadir métrica a mis rimas, de hecho en mi primer poemario se aprecia en la división de los dos capítulos, el cambio. Desde ese cambio todos los versos que he escrito están moldeados por la métrica, tanto en mi segundo libro como el que será el tercero.

Enrique: Para ti, ¿cuál es la naturaleza de la poesía? ¿Cómo surge un poema?

Rubén: La naturaleza de la poesía es el sentimiento, su fauna, las visiones de la memoria y su flora se podría decir que son las voces que limitan lo consciente de los inconsciente. La manera en la que surge un poema es espontanea, a veces incluso impulsiva, otras veces viene enmarañada de pensamientos retroactivos que el látigo de la memoria agita o desenvuelve, (también puede surgir y esto contestaría a la vez la pregunta DE dónde surge un poema) en el reflejo de una mirada, o cualquier acción mundana que nos abarque. En cualquier caso inesperadamente.

Enrique: ¿Qué usas para escribir o cuáles son tus inspiraciones?

Rubén:La inspiración, como decía es una musa caprichosa e impulsiva, es inútil buscarla, Aunque Celaya decía que la inspiración es un mito. Para escribir poesía uso las manos…es broma, uso la memoria, los sentidos, y masturbo el alma hasta que eyacula el verso que simplificado en palabras, me exprese, incluso en el reproche del otro “yo”. La inspiración siempre ha sido metódica y ha evolucionado sus aspectos dentro de mi en cada libro, o en cada época, generalmente suelo leer antes de escribir, o encender alguna vela o incluso incienso, o por ejemplo la inspiración de mi tercer libro viene siendo bacanal y osado en la búsqueda de lo inconsciente, pero lo que nunca ha cambiado ha sido la necesidad de despojarme de todos los relojes que haya al alcance para escribir, pues los grilletes del tiempo limitan la voluntad de la inspiración.

Enrique: ¿Cuáles son tus máximos referentes poéticos actuales?

Rubén: La poesía que más me gusta, y con la que más me siento identificado y creo que mi poesía es con la del romanticismo. Con la poesía de hoy en día no me identifico demasiado, ya no solo por su abolición de la métrica y de la rima,( pues hay muy bellos poemas en prosa) sino, porque en muchos casos (más de lo que debiera) la veo superflua, creo que algunos contenidos, estereotipos y versos que de tan repetidos carecen de belleza, se basan en el miedo de conocerse o intimar con el papel, quizá este miedo erradica en la limitación que un autor tiene si escribe desde la opinión de los demás, por eso mismo pienso a veces que hay cosas que se escriben y no se piensan en la poesía actual por el mero hecho de que queda “bonito”. Mis referentes actuales son Enrique Bunbury, al que considero a la vez que músico, poeta, Yolanda Castaño, un joven Aitor Cuervo, no sé con certeza cuanto abarca el termino actual, pero si es de los últimos tiempos Roberto Juarroz, Luis Rosales, José Hierro y mis poetas preferís y máximos referentes son: C. Baudelaire, A. Storni, A. Bécquer y Pizzarnik, otros como O. Wilde, Poe, Shakespeare, Darío, Rilke, Lorca, W. Blake o Panero también me gustan.

Enrique: ¿Un poemario que te hubiera gustado escribir?

Rubén: Pues puedo agradecer a las musas que el que estoy escribiendo, pero sin duda, me hubiera gustado escribir “Las Flores del Mal”.

Enrique: ¿Qué esperas de la acogida de tus poemarios?
Rubén: La inmortalidad. Es lo único de lo que me importa que me queda por conseguir, es decir, no busco un premio, ni enriquecerme, La prostitución de mi alma ha sido y está siendo bien valorada, ha provocado lágrimas, besos, sonrisas, abrazos, pensamientos,sexo, sentimientos, miradas, silencios, VERSOS…todo esto llena a cualquier autor, y sacia su sed de ilusiones, aunque la que me queda, y de la que solo podré ver sus cimientos a lo sumo, es la inmortalidad.

Enrique: ¿Ha sido difícil conseguir la publicación de tus poemarios? Cuéntanos un poco cómo fue el proceso. 

Rubén: Es más difícil ser leído que ser publicado. Cuando te decía al comienzo de la entrevista que dejé de cierto modo de escribir, en parte es por esto, porque ves muy difícil que se cumpla ese sueño, y más con la poesía. El primer libro “Noche poética” fue autoeditado, es decir, basta con reunir todos tus poemas, registrarlos en la propiedad intelectual, y llevarlos a una imprenta, para después llevarlos al depósito legal, el único requisito de este procedimiento es que el autor pague todos los gastos, aunque también es verdad que descontando el pago a la imprenta, y el registro, todos los beneficios son para él.

Mi segundo libro, “ Alaridos de un Poeta” es a través de una editorial. En este procedimiento el autor debe seguir los primeros pasos del otro procedimiento, pero si es aceptado por la editorial, no deberá pagar gasto alguno salvo si es coeditada la edición. También es cierto que los beneficios económicos son más limitados por su comercialización pues se han de repartir entre distribuidoras y las propias tiendas que son las que mayor parte se llevan del precio de venta al público. Si, paradójicamente la tienda se lleva más que el propio autor. (Aunque si te haces con unos ejemplares puedes hacerlos la competencia)

Enrique: ¿Te sientes respaldado y correspondido por el mundo de las letras español?

Rubén: Me siento respaldado por mis lectores/as única y exclusivamente.

Enrique: ¿Tienes en mente escribir en prosa, una novela, relatos… etc.?
Rubén: si, de hecho espero que mi cuarto libro no sea de poesía, tengo en mente un teatro, una novela empezada que no sé sinceramente si llegaré a terminar, y algunas otras novelas en mente que seguramente vean la luz antes que esta que tengo empezada. Con las novelas me he pasado siempre igual, no es la primera que he empezado pero siempre acabo denudándome en poesía. Seguramente, (porque me conozco) vea la luz antes el teatro que la novela, aunque sea menos comercial. Escribir poesía en prosa, también lo quisiera hacer, pero no quiero escribir la prosa que como te decía antes, se escribe hoy, una prosa de palabras, yo si algún día hiciera poesía en prosa sería una prosa de silencios, y tengo algunos poemas que he escrito en prosa, y que no he publicado salvo por las redes sociales, aún así, creo que no es el momento aún.

Enrique: En estos tiempos tan difíciles económicamente, ¿aún se puede vivir del arte? 

Rubén: No. Ni ahora, ni hace una década. Ahora lo que se vende es la novela comercial, y el esnobismo literario que surge como un rumor, como por ejemplo estas historias de vampiros que ya el romanticismo imprimió de forma insuperable. No se puede vivir de la literatura hasta que por calidad o por suerte se arrase con un libro tuyo, entonces, a partir de ahí, publiques lo que publiques será vendido, y quizá puedas vivir del arte con poner tan solo tu nombre en la portada. Además el “gobierno” no nos ayuda nada con los recortes que ha sufrido la cultura. “La gente no lee, y la que lee, lee lo que lee la gente”, pero lo que cada vez lee menos la gente es Poesía. 

Enrique: ¿Qué consejo darías a todas aquellas personas que quieren hacerse un hueco en el mundo de la literatura actual? 

Rubén: Que arañen la puerta hasta que se queden sin uñas, y si aún no abren, que llamen con los nudillos. Que apueste todo y cuanto haga falta por su sueño literario, que contradiga a quien se lo impida o dificulte (una anécdota es por ejemplo que al publicar mi primer libro algunos veían un derroche en la cuantía que equivalía editar mi primer libro, y otros un derroche de tiempo el escribirlos)que vallan a recitales, que aprovechen la red, que acepten las criticas y se pregunten el por qué sin ofenderse, que sea el más duro crítico consigo mismo, que se acostumbren a pedir limosna a las estatuas como Diógenes, que escapen del molde literario y se descubran así mismo sin miedo a traspasar lo establecido, que no midan su carrera por el número de obras, sino por su calidad, en fin que no se rindan y que siempre alberguen (como decía Darío) una sed de ilusiones infinitas.

Muchas gracias Enrique por tu entrevista, me siento muy halagado. 

Deseo a tus lectores y a los míos, Salud, Sexo y Poesía.

Rubén Suárez Valverde.

sábado, 1 de diciembre de 2012

El látigo de la memoria ( A mi sobrino Álvaro Suárez)


Dije el otro día que estaba escribiendo uno de los poemas más íntimos de mi vida, pues a este me refería se lo dedico a mi sobrino Álvaro:

Lloraban un cuerpo rígido: el mío.
Y arropando el caos de un último adiós
suplicaban la palabra de Dios.
Realmente mi cuerpo estaba vacío,

Tan solo era el límite de los hombres,
ya no era más de lo que podían ver,
a lo sumo era el sudario del ser
o el escenario feroz de dos pronombres.

Mil rayos cárdenos, voces, visiones…
Descendí de la inefable tormenta.
La mirada brotó sin darme cuenta
mientras la vida inflaba mis pulmones.

Y sentí el llanto maternal flamígero
quemando cada uno de mis rincones…
yo me sentía enfundado en confusiones
interrogando al pensamiento alígero.

La noche dolía pero no lloré
¡Ah! Ni me arrepentí, ni me arrepiento,
pero desde el alma juro que te miento
si digo que de ti no me acordé.

Entonces todo se tornó en realidad
y te juro que no lloré llorando,
y te juro que lo sigo pensando
y te juro que estoy loco de verdad,

Y que solo la poesía me sostiene
y mitiga la inquietud que me habita.
Que poesía es el rumor de esa carita
y la dulzura que tu risa tiene.

Desahucié el alma en la sordera
denunciando el filo del sentimiento,
y prendía en cada suspiro mi aliento
cuando confesé pasar la frontera.

Palpitaba incrédula la ceguera
bajo las luces que se sucedían.
Y ellos que todavía no lo entendían
aguardaban en la sala de espera.

Se resistía la vida en mis latidos
y las sombras que todavía me infligen,
me exiliaron del templo del origen.
Pero el templo aún perdura en mis sentidos.

Me extrajeron la savia corrompida
y floreció la esperanza difusa,
pero cuando aún veía la oración confusa
vomité la muerte y absorbí  la vida.

Descubrí en un abismo insostenible
la sinceridad dolida de un padre
y el llanto inconsolable de una madre
entre el calor de un abrazo inasible.

Desnudé las psicofonías del alma
y presentí compasivo el engaño,
era como si no importara el daño
en el trágico manto de la calma.

Llegaste entonces como Ángel del cielo
infringiendo la intimidad del llanto,
y sin embargo desaté el espanto
profundo de ignorar el dulce anhelo

de tu alma ¿Cómo guardad la apariencia
si vi a un niño romper en un segundo
los vestigios de toda una existencia,
cuyo canto aún se insinúa profundo?

No pude sino esconder la mirada
y callar una tristeza inefable
sobrevolando el vértigo insalvable
de haber renunciado a todo por nada.

La inquietud de la sangre te nombró
en la lengua que interpreta la noche
y el verso ramificó en el reproche
que el orbe espolvoreado mitigó.

Pero aún el látigo de la memoria
azota indómito mi corazón
en el sueño de soñar tu perdón
y estimo esta disculpa obligatoria.

Porque aún cuando te atormente el vacío
y tu sombre te estorbe en el camino,
serás más un hijo en mi que un sobrino
y el más preciado tesoro de un tío.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA XANA

                        I
Sola, gira el búcaro en la última mesa,
inspirando inconsciente sobras irreales,
ahí, donde la hiedra serpea más espesa.
Alza y sortea entre los comensales

Su mirada, es tan bella y a la vez ausente…
que florece de ella la melancolía.
Y Hechizado en mi observación imprudente
hallo anudada su mirada en la mía.

Sostenida es un mundo en un suspiro
inefable aún para el mas Empíreo Poeta,
y es tan hondo el latido que la retiro
con pena. Ella juega con la servilleta.

Será el murmullo del indómito oleaje
¡Oh! Será el laste de una tristeza impar,
será que tan solo porto un equipaje
de sombras…será que muero sin amar.

Será el numen de sus reflejos marinos
¡Oh! Serán sus rasgos de dulzura verdadera,
pero empiezo a entrelazar nuestros destinos
como si desde siempre la conociera.

Reitera con estudiada indiferencia
su mirada hacia la intuición que le acecha,
lo asumo, y con una leve reverencia,
quizá nerviosa, confirmo sus sospecha.

Al fin la retira inyectada en un gesto
y desliza así, un mechón de su cabello
Yo mientras tanto miro hacia el lado opuesto
distraído por un efímero destello.


Y entre que lo distingo y que acabo el verso,
ella se despide con cierta cortesía
del camarero, que torna el saludo inmerso
en el caos grave de una hambrienta jauría.

Esquiva las mesas sin rumbo aparente,
vaga triste, figurándose discreta.
Empero se acerca y disimuladamente
la veo posar su mirada en mi libreta

con un torpe grado de curiosidad
que la hace infantil y la mantiene bella.
Yo sigo escribiendo con tranquilidad
y simulo no estar escribiendo de ella.

¡Ah! Se percata y despierta una sonrisa
en su rostro que al instante se ruboriza.
Siento a mi corazón latir más deprisa
rendido a la belleza que lo hipnotiza.

Aún la puedo ver tras el amplio cristal
alejarse por el paseo triste y errante
¡Oh! como si fuera una sombra espectral
barnizada entera por un sol radiante.

                       
II

Vagando, me adentro en la Plaza Mayor
y observo cada rincón pensando en la chica
triste, pues entiendo que sufre de amor
portando el lastre de un recuerdo que implica

Un dolor flamígero en su corazón.
Si supiera que el mio arde como arde el suyo…
y soy ceniza…¡Bendita la visión!
Pues, cavilando entre el festivo barullo

que bien se prolonga hasta el bello puerto, hallo
de nuevo a la chica triste entre la gente
reunida bajo los pies de Don Pelayo.
La descubro sentada en la misma fuente

agitando el manto de deseos que plagia,
turbado por las ondas, su gran belleza.
Se abrevia así, como por arte de magia 
el tiempo, al ver peinar con tal sutileza

sus cabellos barnizados por el sol
de la tarde que por momento abdica.
Su mirada profunda como el crisol
interpreta la noche y la purifica.

Comienzan los espectáculos folclóricos 
en la Plaza Mayor y salen a escena
personajes vestidos con alegóricos
ropajes. Se escuchan cantos de sirena,

o las penas de los rudos mineros
que alzaron Gijón entre ferrocarriles,
y poemas de galantes caballeros
tan pronto como romances pastoriles.

Suenan palmas, gaitas, flautas, castañuelas…
entre el taconeo que sugiera le danza
con la que cortejan a las damiselas
los mozos que portan aperos de labranza.

Entonces el barullo que ahora amenaza
con una estampida hacia el gran espectáculo,
se aglomera en el pórtico de la plaza.
Yo camino inhiesto, como un leve obstáculo

abriéndome paso entre la multitud
que me dificulta llegar a la fuente.
Me acerco al fin con voluptuosa inquietud
pero por más que miro la encuentro ausente.

                 
III 


Son los placeres de la melancolía
los que en esta playa incitan a sentir
la nostalgia intima del último día,
a unas horas tan solo, antes de partir.

Escribo en la arena y grabo en las estrellas
mi nombre como vestigio de la noche,
y siento en la trascendencia de mis huellas
el vértigo huérfano, cuyo reproche,

es la inquietud de no ser lo que yo hubiera 
sido. La otredad que eclipsa mi nombre.
La nitidez de mi sombra verdadera
es la flamígera extinción de un pronombre.

Huyo de un pronombre que ya no obedece .
Señor, yo vine para gritar y no oírme
y aunque crearas la luz que me pertenece,
masturbaría mis sueños para evadirme.

Se esfuma esta ausencia del Pensar que me halla
cuando avalada por la sedosa brisa,
veo a la chica triste vagar por la playa
imprimiendo la arena por donde pisa.

Vaga errante, casi difunta y tan sola..
cual Elogio del Horizonte infinito
que acoge en su regazo el rumor de la ola
para dejarlo en la roca siempre escrito.

Tiemblo ante el delirio de un deseo espectral
que evoca en mi alma el encanto de la musa
cuando en la quietud del lecho sideral,
se adentra ingrávida cual sombra difusa.

La soledad a desarmado su encanto
en el brillo de su mirada perdida,
y su último suspiro despierta un canto
cual lágrima de Selene que fue vida.

Rubén Suárez Valverde Agosto 2012 Gijón, Asturias.


jueves, 25 de octubre de 2012

Incendios


Sortilegio de cenizas que ofenden
el vértigo de un rostro enmarañado,
y flamígeras miradas se extienden
en el fondo del reflejo quebrado.
Imito las sombras que ya no sorprenden,
las visiones que el cielo me ha negado,
y surgen innatas voces que prenden
la furia muda de un puño cerrado.
Señor, mi voluntad no es la evidencia.
Pernocto en desahucios que no son dignos
y me elevo desnudo ante el papel.
Como el rostro ingrávido que silencia
la fría noche, enmarañado en signos.
¡Ah! Mañana quizá vuelva a ser piel... 

domingo, 21 de octubre de 2012

LO QUE TE QUISE DECIR AYER


Tú seguías hablando así, tan graciosa...
me mirabas y reías algo nerviosa,
desviabas la mirada, sonrojada
como una tarde de otoño nublada.
De carneola parecían tus mejillas,
de rubí consagrado las orillas
de tus palabras, pero ¡ay! tan graciosas...
Y como por un camino de rosas
ascendíamos entre la multitud.

Entonces la visión de mi inquietud
vi descender celebrando una broma
que seguro él causara. Aún su aroma
despertó la nostalgia en mis sentidos,
y aunque eramos dos desconocidos,
percibí su saludo telepático.
Todo parecía un complot enigmático
pactado entre el pasado y el destino
que forjó nuestro encuentro repentino
como una travesura del Dios Jano.

Ingenua, apretabas fuerte la mano
denunciando mi insustancial ausencia,
lo que sonreía amor, era la apariencia...

Curiosa te examinó toda entera
y aunque para ti fuera alguien cualquiera,
en mi seguía siendo el fantasma aquel
que aún habita el reverso de mi piel.
Te confieso que me descubrí en ella
cuando tornó a mi su mirada bella.

Esmeralda y fuego, infinito abismo,
firme terror de temerse así mismo,
mil rayos cárdenos, asfixia ingrávida,
evocó su mirada en mi alma impávida.
Era como si no importara el daño.

Sentí brotar el amor como antaño,
descubrí su luz profana en mis ruinas
y como por un camino de espinas
te alejabas cual recuerdo impostor
de mi vida, de mi alma, de mi amor....

Sentí en la mía la frialdad de tu mano
y tu voz como un murmullo lejano
que ya no entendía, anclaba en tus orillas.
Los dedos trotaban las barandillas
como furtivos de la realidad.
Yo te quise confesar la verdad
mas tartamudeó mi voz temblorosa
y tú seguías hablando, tan graciosa...

lunes, 3 de septiembre de 2012

Espejismo (EL ARTE DEL CUNNILINGUS)


                                       Espejismo
                            (El arte del cunnilingus)

Corona la albura mirto voluptuoso
y al paso húmedo que desnuda el camino
se respira el sabor del fruto jugoso.
Palpita ofrecido el monte Venusino

Al gozo venal de la Náyade oriunda,
que osada, profana el misterio abisal
con palabra erecta y se insinúa profunda
constelando la sonrisa vertical.

Como unos labios en silenciosa armónica
cuyo rumor impregna el oasis sagrado:
dulce paréntesis de humedad platónica
donde el delirio pernocta bautizado

Y serpea corpóreo el universal espasmo ,
sin más cobijo que la injuria incisiva
ni más elixir que el bostezo del orgasmo
descubre en la orilla de espuma lasciva.

Se funden en delicada antología
mordiscos y caricias como hambre y sed,
como Empírea decadencia de armonía
que el crepúsculo engalana a su merced.