NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



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jueves, 27 de diciembre de 2018

EL DELIRIO DEL SILENCIO


Derrotado una vez más
en esta ausencia que me dejas,
porque me buscas y te alejas,
porque te busco y te vas.
Y acabo hundido entre los pliegues
de ruinas que quedan remotas,
las reliquias de mis derrotas
que profano hoy porque te entregues.
Pero me alcanza la locura
y el delirio que me envuelve hoy,
silencia todo lo que soy
y me habita en la noche oscura.
Porque tú que me has dado voz,
tú, gurú incorpóreo de mi alma,
te refugias ahora en la calma
y en este silencio feroz.
Porque me buscas y te vas,
porque me buscas y te alejas,
y en esta ausencia que me dejas
me sigo buscando y no estás.
Porque te busco y no estoy,
porque te busco y no estás,
derrotado una vez más
mientras me buscas y no soy.

domingo, 14 de octubre de 2018

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO
Niña: Abuelito ¿Fuiste niño?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
querida, yo también fuí
un niño fuerte y lozano.
Niña: ¿Y también tenías amigos?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
jugábamos siempre aquí
entre la hierba y el barro.
Niña: ¿Y dónde están abuelito?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
hubo una terrible guerra
y al monte se los llevaron.
Niña: Abuelo ¿fuiste a la guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
nos arrastraron al frente
tanto a hombres como a muchachos.
Niña: Abuelo ¿por qué hubo guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se armó la bajeza humana
y se formaron dos bandos.
Niña: ¿Y entonces no existía el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la gente también se amaba,
el amor siempre ha triunfado.
Niña: ¿Y encontraste el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
me enamoré de la abuela
y aunque ya no está aún la amo.
Niña: ¿Cómo conociste a la abuela?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la vi por primera vez,
coincidimos vendimiando.
Niña: ¿Y dónde está la abuelita?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
cayó malita y se fue
al cielo para cuidarnos.
Niña: ¿Y va a volver algún día?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la abuelita prometió
que nos estaría esperando.
Niña: ¿Abuelito por qué lloras?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
se me perdió la sonrisa,
ya solo me queda el llanto.
Niña: ¿Dónde dejaste la risa?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se la entregué a la abuela,
ella me la está guardando.
Niña: ¡Pues yo te daré mi risa!
Abuelo: Cuando todo esto era campo
la abuela dijo lo mismo.
Niña: ¡Estás riendo! ¡La he encontrado!
© Rubén Suárez Valverde

domingo, 17 de septiembre de 2017

VÉRTIGO


Soy yo cuando soy distinto.
Ya apenas hablo conmigo
ni me encuentro de repente
pero otro adiós ya no duele,
quizá nunca haya dolido.
Ya no lloro lo que escribo
cuando la noche me vence.
El llanto y el poema perecen
quizá en el mismo latido
como el sexo y el instinto
de querernos para siempre.
Voy sin rumbo últimamente,
no encontré mejor camino
para caminar conmigo,
para encontrarme de frente
y al mismo tiempo perderme
quizá en el mismo latido,
en el caos de los sentidos
en donde nacen y mueren
los versos que me mantienen
en vida pero no vivo
en el altar del delirio,
donde la noche me vence
y el rostro se desprende
en las ruinas del olvido,
y en la gravedad del rito
mis propias sombras me ofenden
como el reflejo que prende
cuando todo da lo mismo
una vez que estás vencido.
Bajo un manto de estrellas.

sábado, 9 de septiembre de 2017

POEMA DE UNA NOCHE DESOLADA (Al lector)

Mira, el templo del origen perdura
y ha perdido el valor que lo ensuciaba.
Interpreta la ausencia más oscura,
desdobla la otredad que la eclipsaba,


Siente la primera vez de la nada
y celébrate si tu alma se evade
en el poema de una noche desolada.
Mira, prende el refugio que te invade,


Busca en las cenizas de algo que fue
y oirás como mi alma ingrávida vibra
en tu voz. No cuestiones el porqué,
tan solo desvirga en ti cada fibra


Del verso que burla a la soledad.
Reflejo empañado del corazón.
Afila el verbo de la identidad,
desahucia la verídica invención


Y asume que existe lo que no ven,
lo que sin poema ya no vale nada,
pues nosotros contribuimos también

al curvo horizonte de una mirada.


No diré quién soy, diré lo que es mío.
Siente como el poema me pertenece
y como yo pertenezco al vacío
de un pronombre que ya no me obedece.


Busca conscientemente en lo inconsciente,
mide el tiempo como una esclavitud
y deja que tu sombra te atormente,
pues solo así sentirás la inquietud.