NOCHE POÉTICA

POESÍA
La poesía es tan solo otro camino
distinto hacía la temida muerte.
La poesía es el placentero orgasmo
del corazón y sus sentimientos.
Y yo un lujurioso peregrino
que camina errante entre los versos.

R.S.V.



Si desean adquirir un ejemplar de ALARIDOS DE UN POETA O DE LA INQUIETUD DE LA SANGRE, rellenen el pedido al pie de la página que corresponde al siguiente enlace:
http://www.editorial-ledoria.com/Opera-prima.124.0.html
(También disponible en tiendas y en formato E-book)

Mostrando entradas con la etiqueta versos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta versos. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de noviembre de 2024

Spleen e ideal


Tan solo perseguía un ideal
que llevara a la plenitud,
un horizonte primordial;
fábula de la juventud.
La inocencia de la costumbre
y el tiempo nos arruga el alma
que perece en la mansedumbre.
El miedo come de tu palma.
Tan solo perseguía un ideal
en el silencio de un remanso,
una secuencia inmaterial
por la que luché sin descanso.
¿Acaso somete a la mar
el propio romper de las olas?
El drama de vivir sin soñar
es dejarse morir a solas.
Remar aun a contracorriente
en la sempiterna espiral
que engulle mi última derrota...
Tan solo perseguía un ideal.
© Rubén Suárez Valverde

miércoles, 9 de noviembre de 2022

SOLIPISMO



Aburrido de la doble moral
que enturbia las aguas de la verdad,
huyo y me refugio en la soledad
ante el caos del galimatías social.

En donde quien señala con el dedo
te clava sus principios por la espalda
cuando no te vende por una falda
o traiciona por un gramo de miedo.

Porque nunca cederé al fanatismo
que nuble a su antojo mi voluntad,
ni pondré en sus manos mi identidad
pues la libertad es ser uno mismo.

©Rubén Suárez Valverde
(Endecasílabos ABBA con sinéresis)

miércoles, 18 de marzo de 2020

¡TODOS SOMOS LA CURA!



El enemigo ha perdido la forma,
pero no las maneras.
Avanza imparable y no se conforma
ni distingue fronteras.

Se extiende sigiloso,sin piedad,
y en su lucha implacable
no distingue sexo, raza, ni edad,
cualquiera es vulnerable.

Pero si el mundo permanece unido,
si el mundo se conjura,
os prometo que no será vencido.
¡Todos somos la cura!

©Rubén Suárez Valverde
Autor de La inquietud de la sangre 
Alaridos de un poeta

miércoles, 28 de agosto de 2019

La ranchera del borracho (adolorido)

Espero el día de mi muerte
que morir es igual que verte
si alcanzarte a besar.
Volverás flaquita linda,
pues no hay mujer que prescinda
de un macho que sabe amar.
Y dices que no me quieres,
que trasnocho con mujeres
y ando borracho en el bar.
Pues desprecias mis halagos.
son mi cura unos tragos
para poderte olvidar.
Y no hay bastantes tequilas
para olvidar tus pupilas
en este solitario bar.
Pero yo sé que me quieres
aunque orgullosa me hieres
solo por verme rogar.
Y aunque tu orgullo no quiera,
sé que el día que yo me muera,
¡Ay! me vendrás a llorar,
Y espero el día de mi muerte,
si por morir vuelvo a verte,
¡ay! moriría sin pesar.
Rubén Suárez Valverde

miércoles, 22 de mayo de 2019

CAE LA TARDE (a los que vendrán)


Cae la tarde,
La buhardilla s un caprichoso
Manojo de sombras.

Siempre son las mismas.

Por un resquicio del silencio
Penetra la risa de un pájaro
Apoyado en la ventana.

Otros pájaros preñados de historias
Dibujan el cielo.
Como el niño que dibuja el paso del tiempo.

El cielo se oxida por momentos,
Como el otoño,
Como el cuerpo de ese viudo
Que llora lo que fue
Y celebra lo que viene:
La noche eterna.

La estantería apenas sostiene
El peso de un deseo impalpable,
Atesoro ruinas en cada rincón
Como si de ellas construyera un templo
En donde ofrecer el sacrificio
De una vida que ya no es ,
De una vida que nos reclama
Cuando deja de ser vida

domingo, 14 de octubre de 2018

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO

CUANDO TODO ESTO ERA CAMPO
Niña: Abuelito ¿Fuiste niño?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
querida, yo también fuí
un niño fuerte y lozano.
Niña: ¿Y también tenías amigos?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
jugábamos siempre aquí
entre la hierba y el barro.
Niña: ¿Y dónde están abuelito?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
hubo una terrible guerra
y al monte se los llevaron.
Niña: Abuelo ¿fuiste a la guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
nos arrastraron al frente
tanto a hombres como a muchachos.
Niña: Abuelo ¿por qué hubo guerra?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se armó la bajeza humana
y se formaron dos bandos.
Niña: ¿Y entonces no existía el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la gente también se amaba,
el amor siempre ha triunfado.
Niña: ¿Y encontraste el amor?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
me enamoré de la abuela
y aunque ya no está aún la amo.
Niña: ¿Cómo conociste a la abuela?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la vi por primera vez,
coincidimos vendimiando.
Niña: ¿Y dónde está la abuelita?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
cayó malita y se fue
al cielo para cuidarnos.
Niña: ¿Y va a volver algún día?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
la abuelita prometió
que nos estaría esperando.
Niña: ¿Abuelito por qué lloras?
Abuelo: Cuando todo esto era campo
se me perdió la sonrisa,
ya solo me queda el llanto.
Niña: ¿Dónde dejaste la risa?
Abuelo: Cuando todo esto era campo,
se la entregué a la abuela,
ella me la está guardando.
Niña: ¡Pues yo te daré mi risa!
Abuelo: Cuando todo esto era campo
la abuela dijo lo mismo.
Niña: ¡Estás riendo! ¡La he encontrado!
© Rubén Suárez Valverde

domingo, 4 de marzo de 2018

Espectro

No lo veo, pero lo siento.
sé de cierto que está aquí
pues merodea tras de mí
siempre que escribir intento.
Sin cuerpo ni identidad
entre las sombras inmerso,
dicta su voz cada verso
y escribo su voluntad,
pues a su rigor me entrego.
Y desde la oscuridad
requiere mi soledad
para su macabro juego.
Siento sobre mi sus ojos
y toda esperanza expira
en la magnitud de su ira.
Son temibles sus enojos.
En laberínticos noches
abandona la conciencia
y crea con cierta violencia
torbellinos de reproches.
Y me persigue su sombra
donde haya oscuridad
y oigo como en soledad
su voz infernal me nombra.
Su presencia es la locura,
no existe si está, la calma,
retuerce impávido el alma
sus garras con desmesura.
Mi dolor le regocija
en su macabro empeño
pues incluso cuando sueño
siento su mirada fija.

miércoles, 24 de enero de 2018

SOY LA POESÍA

SOY LA POESÍA
Soy la poesía, os hablo malherida.
Soy aquello por lo que merece la pena
la alegría, el llanto, la muerte y la vida,
soy la poesía y esta es mi condena.
yo contemplo todo, todo es poesía,
y esta es la piedra angular del dilema,
la poesía está en todo y todo es poesía,
sí, pero no por esto todo es poema.
Plumas de cera de vulgar lenguaje
con todas mis fuerzas os aborrezco
¡oh! cesad os lo pido vuestro ultraje
porque sin duda yo no lo merezco.
¿Pues no me debéis ingratos mortales,
el prístino sentido de la vida,
la alegría y la pena a partes iguales
y el rumor de vuestra voz escondida?
Yo soy la poesía, manantial del nombre,
primaria raíz de toda existencia,
yo que he sobrevivido al tiempo y al hombre
muero ahora en manos de vuestra insolencia.
Yo bautizo al poeta que me merece
y germino en la inquietud de su pecho,
llamaros pues poetas, no os pertenece
porque elegir al poeta es mi derecho.
En mi espíritu reposa el origen,
vosotros no habéis inventado nada,
y vuestras vulgaridades me afligen
porque cada verso es una estocada.
No me someto a vuestra voluntad,
sino que a mi voluntad someto al poeta,
no cederé a vuestra arbitrariedad
pues no es poeta aquel que no me respeta.
Vuestra torpeza ahora quiere que mude
para así justificar vuestras formas,
mas solo es poeta aquel que me desnude,
yo soy la poesía y pongo las normas.

domingo, 4 de diciembre de 2016

DESPUÉS DE LA TORMENTA

Te escondo en los versos
De mi pluma a veces triste.
Nadie lo sabe.
Me disfrazo de luz
Y brindo.
Finjo una sonrisa
Que ni yo me creo,
Todos ríen y no sé de qué
O de quien, pero rio.
Llevo interminables
Minutos en una conversación
Sin sentido,
Sin ti,
Sin mi.
Ya nadie pronuncia tu nombre
Al menos delante de mi.
Traicionan la belleza
En una vano esfuerzo
Por callar el eco de mi cabeza
Que con latidos cuento.
Yo solo quiero llegar
Al altar de nuestros recuerdos
Y llorarte,
Ojear el libro que olvidaste con las prisas
Y oler tu perfume en la almohada.
Me pregunto qué harás ahora,
Con quien estarás,
Si quizás tus amigas también
Te han forzado a salir como a mi,
O sin estarás pensando en mi
Acurrucada con tu gato
Viendo una película triste de final feliz,
Un final distinto al nuestro.
Una patética excusa
No me disculpa de marcharme
Y sin saber cómo me encuentro
Con dos copas en la mano,
Aseguran que es la penúltima,
Siempre he odiado la penúltima.
Llevan toda la noche
Intentando presentarme a chicas
A las que no se atreven a hablar
Como si eso fuera bastante
Para olvidarte,
Afortunadamente sus intentos
Son correspondidos con desprecios,
Solo una hubiera accedido
Si no hubiera advertido
Mi cara de aburrimiento.
Me voy, así, sin excusas,
De repente, como la lluvia
Que moja las calles
Y precipita la entrada masiva
De gente al bar.
En efecto, he bebido demasiado,
Lo que funciona no se ha de cambiar.
La intensa lluvia cala mi ropa
Se resbala por mi piel
Como lo hacías tú,
Despacio, húmeda, sutil.
Los que no saben de ti
Dirían que voy haciendo eses
Pero voy dibujando tu silueta.
Si los números del teléfono
No se movieran tanto
Te llamaría ahora que tengo el valor.
Por fin llego a casa,
Al altar de nuestros recuerdos,
Y una frágil luz viste la habitación
De momentos, de risas, de besos,
De tardes de domingos de “peli y manta”
En las que lo de menos era la película.
Una ducha caliente
No consuela tanto como una copa fría
Pero se agradece.
También te dejaste tu pintalabios,
El del anuncio que me dijiste,
Y de pronto siento
Una patética envidia de él
Y maldigo la suerte que compartimos,
Luego de deslizarnos por tus labios
Los dos hemos acabado tirados por el suelo…
Me estorbo en tu ausencia, amor,
Me desgarra tu ausencia, amor,
Y nadie sabe nada, ni siquiera tú.
Deseo que no lo sepas,
Porque si lo supieras
Sería cruel dejarme morir así.
Tengo sueño y no puedo dormir,
Tengo amor y no puedo amar,
Tengo vida y no te tengo a ti.
De qué sirve soñar amando
O de amar soñando
Si no te tengo a ti.
Desvarío, amar y soñar es lo mismo.
Lo único que tiene remedio
En esta vida es la muerte,
¡Ay, amor!
Que el que muere amando ha vivido

Y amándote viviré siempre.